El jueves 15 de octubre leí en el diario este texto:
Reclama un implante para su hijita sorda
Tengo 31 años y cuatro hijos. La vida quiso que la más chica naciera hipoacúsica. Con el papá vivíamos en Ledesma, Jujuy. A los dos años le diagnosticaron hipoacusia bilateral neurosensorial profunda. A partir de ese momento empecé a moverme por cielo y tierra tratando de hacer lo mejor por mi hija. Nos mudamos a Buenos Aires y empecé un largo recorrido por los hospitales para tratar de conseguir un implante coclear. Desde hace unos meses la tratan en el Hospital de Clínicas, donde le hicieron todo tipo de estudios y me armaron una carpeta para que presente en el Ministerio de Salud, pidiendo el implante. El 6 de octubre me presenté con toda mi ilusión y ansiedad y no sólo no me recibieron la carpeta, sino que la simple explicación que me dieron fue que el Estado hizo recorte de presupuesto y que no se toman más pedidos de implantes. Lloré, pedí por favor, grité y nadie me escuchó. Yo me pregunto: ¿Si se gastó tanta plata en el fútbol, cómo puede ser que no haya para salud? ¿Por qué mi hija tiene que seguir siendo sorda cuando tiene una posibilidad de ser una nena como cualquier otra?
Vanina Russo
tatyluju03@hotmail.com
Le escribí un mail ofreciéndole ayuda porque la información es poder y yo sé que la ley 24.901 protege a los discapacitados. En esta ley no sólo tenemos derecho a un implante como también tenemos derecho a todo lo que el médico juzgue necesario para nuestro bienestar.
Vanina me respondió ayer:
Ante todo quiero agradecerte por tus palabras,te cuento que entre tanta gente que leyó la carta estaba una productora del programa “Otro Tema” de Santo Biasati. El dia lunes 26 van a venir a mi casa a hacerme una nota que saldrá el dia martes a las 22 horas por TN. Espero que la veas y de paso conozcas a Belén. Tambien queria decirte que si no respondo los mails más rápido es porque no tengo computadora y trato aunque sea una vez a la semana venir a un ciber. Mil gracias por las palabras y ya nos vamos a estar escribiendo.
Besos
Vanina
Con esto invito a los que viven en Argentina ver el programa y apoyen a Vanina. Los discapacitados – al igual que los jubilados – son personas muy vulnerables. A pocos les importa el bienestar de ellos porque no representan un interés económico. Cada vez que leo sobre los abusos que se cometen con las jubilaciones me pregunto cómo es posible que no nos demos cuenta que un día todos estaremos ahí. La vida da mucha vueltas, para los poderosos también. Mucha gente se va a dormir rica y se despierta pobre. Antes esto sólo pasaba en los países emergentes pero este fenómeno ya se globalizó con la famosa crisis mundial. Los primeros que pagan las consecuencias en los momentos difíciles son los más débiles; los que no tienen armas, ni fuerzas para hacer valer sus derechos. Esto me recuerda a Mafalda – para variar – cuando propuso una huelga de abuelos. Y sí, ¿que huelga pueden hacer los jubilados, al igual que los discapacitados?
Es por eso que la información es poder. Conocer los derechos y las leyes que nos amparan es poder, pero no siempre es suficiente. El Ministerio de Salud le negó un derecho fundamental e indiscutible a la hija de Vanina. En estos tipos de situaciones los medios de comunicación son muy importantes para que las injusticias no se lleven a cabo. El caso de Vanina lo demuestra. Los medios de comunicación fueron muy cuestionados en estos últimos tiempos en Argentina, no quiero entrar en este tipo de discusión porque no conozco mucho del tema. El periodismo puede ser beneficioso para algunos casos como también puede ser nefasto para otros, pero no pueden dejar de existir.
Espero que la niña de Vanina consiga su implante. Sus padres se mudaron de Jujuy a Buenos Aires para conseguirlo porque se lo merece, porque todos nos merecemos una vida mejor.

Ayer tuve la última sesión de calibración, reeducación y psicológica del año. Me causa mucha alegría volver a ver al equipo de fonoaudiólogas y a la psicóloga; siento un enorme cariño por ellas. Con la psicóloga compartí uno de los peores momentos de mi vida y me sacó de un agujero negro lleno de tristeza. Me siento eternamente agradecida con el equipo médico de la fundación Arauz. La verdad que no tengo palabras.

















