Hace unos meses atrás Alma festejó su cumpleaños con sus amigas y ex-compañeras del colegio Instituto Oral Modelo. Es un colegio dedicado a los niños y adolescentes con perdidas auditivas. Allí les enseñan a hablar a través de las vibraciones y a leer los labios de frente, costado, con bigotes, barba y otros obstáculos de mala articulación que los normoyentes practican con total inocencia e ignorancia. Alma lee los labios a la perfección y habla correctamente. Germán se dió cuenta que las mujeres que estaban comiendo en el shopping, por donde estabamos pasando, eran hipoacúsicas porque – según él – sus conversaciones eran demasiado silenciosas; y no se equivocó. Pasé un buen rato buscando coraje para acercarme a la mesa de ellas, presentarme y mostrarles mi implante. Hoy en dia sé que el implante coclear es un tema de discordia dentro de la comunidad sorda; hay mucha gente contra y tenía miedo de ser mal recibida. Además me daba algo de vergüenza. Finalmente me animé y al poco tiempo estaba sentada en la mesa charlando con ellas, mostrándoles el aparatito que me transporta al mundo de los sonidos con un mero click.
Nos hemos intercambiado mails, messenger y facebook (que no uso). Con Alma tuvimos un acercamiento especial. Ella es candidata al implante coclear pero su caso es muy diferente al mío; a los dos años perdió su audición debido a una meningitis. Oye con dos audífionos pero no discrimina las palabras. No se sabe lo que va a oir con el implante, ni si va a discriminar pero según el médico será mejor que los audifónos.
Por otro lado está Ángeles, implantada al igual que yo. Escribí una entrada sobre nuestro encuentro en el blog (cliquen aquí). Nos conocimos en el foro de implantados de Argentina, a través de la internet. Ya nos hemos intercambiado los procesadores de voz (lo que causó un gran alboroto), bailamos juntas, conocí su casa, su novio, sus amigos y viceversa. Hoy en dia la considero una amiga.
Margaret no es sorda, ni nada que se le parezca. Es brasileña, de Recife, y nos conocimos allá. Nuestros hijos tienen la misma edad y nosotras tambien. Hemos compartido muchos momentos juntas en las playas, fiestas, bares, carnavales e interminables conversaciones entre amigos, mientras disfrutábamos de unas cervezas “estúpidamente geladas” y de la brisa que nos regalaba el mar. Sólo de pensarlo se me derrite el corazón. Margaret es del 13 de noviembre y yo del 15. Cuando cumplimos cuarenta años hicimos una fiesta juntas en un bar sobre el rio Capibaribe, en Recife. Fue una noche inolvidable. El destino nos volvió a juntar en Buenos Aires once años despues, festejamos los dos cumpleaños nuevamente e invité a Alma y Ángeles para que se conozcan. Las fotos hablan por sí solas, fue pura alegría.
En mi cumple del año pasado hacía sólo cinco días que me habían activado el implante y todo lo oía desde una caverna. Era el big-bang de mi nueva vida sonora. En un año conquisté un nuevo mundo de sonidos, me hice dos amigas sordas, construí un taller de pintura y volví a festejar mi cumple con Margaret: Me sentí feliz.







Ayer tuve la última sesión de calibración, reeducación y psicológica del año. Me causa mucha alegría volver a ver al equipo de fonoaudiólogas y a la psicóloga; siento un enorme cariño por ellas. Con la psicóloga compartí uno de los peores momentos de mi vida y me sacó de un agujero negro lleno de tristeza. Me siento eternamente agradecida con el equipo médico de la fundación Arauz. La verdad que no tengo palabras.















