Abrí este blog para mostrar mis cuadros. Mi idea inicial fue el de crear una galería virtual y por eso le puse mi nombre, porque este sería mi propio sitio de pintura. Un mes despues me hice el implante coclear y mi vida dió un giro tán grande que mi atención se desvió de mi meta original. No sabía qué iba a escuchar, sólo sabía que peor de lo que estaba no iba a estar y con esa única esperanza me operé.
Hace nueve meses que me activaron los electrodos y todavía estoy en estado de gracia. No sé como describir ese silencio profundo que me aisla sin piedad. Es como vivir dentro de una película muda, como las de Carlitos Chaplin, donde todos actúan y yo soy la única espectadora. Todo sucede a mi alrededor pero yo me siento fuera y tengo que hacer un esfuerzo constante para no perderme en un mundo lejano que algunos llaman locura, porque se dice que los locos hablan solos y sólo me escuchaba a mí misma desde mis pensamientos; o sea que hablaba sola.
Hoy me olvidé de cargar la batería. Tengo dos baterías para abastecer mi dia sonoro. Cada batería dura diez horas, usando una mientras cargo la otra. La primera batería del dia se me acabó a las once de la mañana, cuando estaba en el taller de pintura, y cuando llegué a casa me olvidé de ponerla a cargar. Ya me siento oyente mientras uso el implante y me olvido que es un aparato electrónico el que me hace oir. En fin, a las ocho de la noche me di cuenta que sólo me quedaba una hora de carga y en ese momento estaba en el colectivo, yendo a la casa de Germán para comer un asado en familia. Se me vino el mundo abajo y desconecté el procesador de voz para ahorrar esa hora de vida y aprovecharla en la comida. Me reencontré con el silencio y con mi realidad, volví al modo “cine mudo”.
Ahora estoy en la casa de Germán con el procesador de voz apagado. Rosario está escribiendo en la PC, Germancito está haciendo los deberes, la perra está espiando la carne y al asador mientras esperamos que lleguen Mani y Ramiro. No me gusta este silencio que se apodera de mi realidad. No es el silencio puro y cristalino desde el cúal se puede meditar. Este silencio está intervenido por varios zumbidos persistentes e irritantes que intento de ignorar.
Cuando el implante está conectado los sonidos alegran mi vida. Me veo a mi misma plantada con todos mis sentidos en la realidad, esa que conocemos, con sus colores, olores, movimientos, situaciones y sonidos. En esos momentos de gracia vivo un intenso eterno presente. Puedo ver claramente la fragilidad de la que está sostenida esta realidad que vivimos. Saber que todo pasa me alivia en los momentos difíciles como también me estimula a disfrutar los momentos buenos (escuchar música por ejemplo)
Ya no sé como enfocar mi blog. Si lo hubiese empezado después del implante tendría otro nombre que no fuese el mío. Podría haberlo orientado exclusivamente hacia el implante, que tanto quiero hacer conocer a las personas que viven en el silencio y tienen la posibilidad de oir con él. Yo pasé mucho tiempo para decidirme a hacer esto y no es fácil hacerlo ya que no sabemos lo que nos espera del otro lado de la cirugía. También me interesa tener un sitio de arte para mostrar mis pinturas como lo había planeado en un principio, ¿pero no hubiera sido mejor tener un blog para cada cosa? ¡Además estoy dejando de fumar!, otro temazo por el cúal conocí amigos muy especiales que a veces me vienen a visitar.
Mi actividad artística disminuyó mucho con todos estos cambios, que no sólo se deben al implante coclear sino también al hecho de haber vuelto a vivir en Argentina despues de 25 años fuera. De todos modos sigo pintando. Lentamente pero con firmeza estoy reencontrando mi ritmo.
Ya empecé a preparar dos exposiciones, una de ellas serán mandalas, la otra viene de Buenos Aires.
La semana pasada terminé de pintar un cuadro: en la próxima entrada lo subiré.
Finalmente, no sé qué hacer con mi blog.
















