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Archive for 24 septiembre 2009

Seis meses sin fumar

Hoy, 24 de septiembre, a los tres días del início de la primavera, cumplo seis meses sin prenderme un cigarrillo reconquistando con ello  mi libertad

primavera2

Este último mes sin fumar la pasé muy bien. No viví aquel día a día, es más, apenas me acordé de mi ex-compañero y no lo eché de menos  ni cuando fumaban a mi lado. A veces tuve una lejana añoranza pero no lo deseé. Han sido momentos muy fugaces y aislados. De todos modos no bajo la guardia porque  el bicho ataca en el momento más inesperado. No hay que olvidar que  el tabaquismo es una enfermedad crónica. Ahora estoy preparada para enfrentar a mi enemigo y echarlo con un rotundo NO.

El humo no me nubla más la mente  y ahora puedo ver claramente la trampa mortal de la que me liberé. No puedo creer que fumé durante casi treinta años, es alucinante. Nuestro cuerpo tiene una capacidad de resistencia impresionante al soportar tanto mal trato; ¡lo envenené durante casi treinta años!. Siento los efectos que el cigarrillo produjo en mi organismo, mis pulmones y mi estómago fueron tocados y tendré que cuidarme durante toda la vida por ese motivo. Me da bronca haber debilitado mi salud con este “hábito” que adquirí en mi adolescencia. Hoy en día me resulta evidente que fumar no es un hábito: es una adicción.



Odio al cigarrillo pero no odio a los fumadores, claro está. Lo odio cuando se lleva una vida o cuando veo un enfermo fumando. Es como regalar – y no vender – el alma  al bicho y a todas las tabacaleras que se forran los bolsillos.

Hace veinte días atrás estuve en un asado en el campo, con unos familiares de Germán. Estabamos comiendo dentro de la casa porque hacía frío.  Cuando estabamos tomando el café vi a través de la ventana un señor fumando y respirando con mucha dificultad en el jardín. Esa imagen me impactó. Despues supe que ese hombre tiene una enfisemia y  estuvo internado varias veces… con oxígeno.  Me dió tanta bronca y tanta pena al mismo tiempo verlo destruirse los pulmones porque  “no puede” hacer otra cosa. El cigarro en esos momentos se me presenta como realmente es: un asesino.

Los grupos de ayuda son fundamentales para mi éxito contra el tabaco. Cada fumador tapa algo con el humo y el mejor remedio es soltarlo hablando; recuperando la dicción. Hay que soltar lo que tragamos con el humo para liberarnos definitivamente. Al dejar de fumar crecemos como personas, tiramos la muleta y no somos más deficientes.

Todavía faltan seis meses para que la OMS me considere una ex-fumante oficial. Al abandonar el cigarro se vive un proceso de duelo que dura un año (como cualquier duelo) Debemos re aprender a vivir sin fumar. Durante los primeros meses de abstinencia pasamos por diversos estados de ánimo como irritabilidad, ansiedad, depresión, pelearse con el mundo, llorar por cualquier cosa y verlo todo negro. Nos sentimos los más grandes desgraciados del planeta al haber perdido al compañero de todas y por todas. Es muy fuerte realmente. Por suerte existe una fórmula mágica para dejar de fumar que se llama convicción y actitud.

Querer es poder


Hay un libro que ayuda a muchos y me ayudó en un momento también. Me abrió otra perspectiva al mostrarme que no fumo por placer y sí  por adicción a la nicotina. Es más fácil dejar de fumar si no lo vemos como un sacrificio y una perdida a algo que nos gusta. El libro nos explica la trampa y nos pone en ridículo frente a la esclavitud que vivimos con el pucho. Lo hace con humor y sobre todo lo hace con mucho conocimiento de causa ya que el autor fumó cinco paquetes de cigarros por dia durante no sé cuantos años. Aquí  dejo el enlace para quién lo esté pensando, el libro no muerde y lo peor que les puede pasar es que sigan fumando…. ¡No le demos más de comer a las tabacaleras y por sobre todo no les regalemos nuestra preciosa vida!.

Vivir es respirar


Dedico esta entrada a mis dos madrinas, una está en Argentina y la otra en España. Una de ellas es Magui, que conocí en un foro de ex-fumantes y despues personalmente.  La otra es Nieves, la con0cí en el mismo foro pero no personalmente aunque hablemos casi a diario por el messenger. Las dos son ex-fumantes oficiales (que importante suena, che:)) y lo consiguieron de primera. Las dos abrieron sus propios foros y así ando yo por la internet… de acá para allá para decir que


HOY NO FUMO


Las quiero chicas...GRACIAS :*********

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La chola

Este cuadro se llama La chola, como llaman a las indígenas del norte argentino y de Bolivia.  Es un nombre dulce como lo es esta chola que pinté.

 

 

cuadro corel chola

 

 

Las cholas venden frutas y verduras en la calle, casi siempre al lado de un supermercado de modo que puedan competir con este último por la calidad, siendo su mercadería mucho más fresca.

 

 

Todavía no sé que nombre ponerle a esta serie, pero con ella quiero mostrar el mundo social que compone Buenos Aires. En Brasil dicen que esta ciudad es europea. Es cierto que tenemos una gran influencia cultural de ese continente, como tambien lo tiene São Paulo: son ciudades que recibieron  muchos inmigrantes hasta las últimas guerras.  De todos modos son dos ciudades completamente diferentes. En Buenos Aires se respira un aire de nostalgia  que se ve reflejada en el tango, y en São Paulo todas las comunidades confluyen a un mismo sentimiento brasileño: dos miradas completamente diferentes. Me pregunto si la naturaleza no tendrá que ver con ello ya que el paisaje de la pampa es muy melancólico.

 

 

Mi Buenos Aires querido es latino y americano; forma parte de America latina y las cholas son una prueba de ello.

 

 

Los dos primeros cuadros de esta serie son brasileños pero tratan de una misma temática social y latinoamericana como lo cuento en el post anterior. Este video que encontré sintetiza perfectamente el sentimiento que quiero expresar con estas pinturas. Además está cantado en español y en portugués.  Lo pude oir muy bien, aunque no haya reconocido varias palabras. Que contradictorio que suena, pero pude oir muy bien el ritmo…Y que ritmooooo 🙂

 

 

 

 

Pinté este cuadro con yeso y pigmentos para darle a través de texturas un aire más rústico y de color terracota. Así son los colores en el norte argentino: las montañas son cuadros al aire libre.

 

 

 

 

Soy loca por tí, América 🙂

 

P.D: Angel, no te pongas bajo por no escuchar este video aún. Ya falta cada vez menos para que te implantes y podrás disfrutar de la música brasileña desde mi blog. 🙂

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Cotidiano

Desde hace años que pinto series, varios cuadros sobre un mismo tema que juntos forman una exposición. Cotidiano el tercer cuadro de una nueva serie que todavía no sé como llamar.

 

Cotidiano 3

 

 

Empezó con Abandono, el cuadro que pinté para expresar la angustia que sentía desde el silencio que me lo quitaba todo. De ahí surgió la idea de crear una serie de cuadros sociales, retratando los personajes que todos conocen y pocos quieren ver; los que están al margen. En esta serie intento mezclar la plástica con el dibujo de historieta… o algo que se le parezca. No creo que sea necesario pintar lo que está al margen a través de la tristeza, eso me lo enseñó Brasil y no lo quiero perder. De todos modos Abandono es inevitablemente triste pero los que le siguen ya no lo son.

 

El otro cuadro de esta serie es Cartoneros y puede que a la bahiana también la agregue.

 

Y si, no lo puedo evitar, el nombre de este cuadro me recuerda a la canción de Chico Buarque. La subo en español y en portugues para que lo disfruten todos… aunque la versión original sea simplemente….original…jejeje

 

A ver que han oído los implantados, (despues de haber leído el comentario de Angel he traducido la letra)…Yo la he oído bastante bien pero la conozco de antes y la memoria rellena los vacíos auditivos. De todos modos es un placer poder acompañar los labios de Chico con MÚSICA 🙂

 

Todo dia ella hace todo siempre igual
Me despierta a las seis horas de la mañana
Me sonríe con una sonrisa puntual
y me besa con la boca de mentol

Todo dia ella dice que es para cuidarme
Y esas cosas que dicen todas las mujeres
Dice que me está esperando para cenar
y me besa con la boca de café

Todo dia yo pienso en poder parar
Al mediodia sólo pienso en decir no
Despues pienso en la vida que hay que llevar
y me callo con la boca de arroz

A las seis de la tarde, como era de esperar,
Ella agarra y me espera en la puerta
Dice que está loca para besarme
Y me besa con la boca de pasión

Toda noche ella dice para yo no alejarme
Medianoche ella jura eterno amor
Y me aprieta para casi ahogarme
y me muerde con la boca de pavor

Todo dia ella siempre hace todo igual
Me despierta a las seis horas de la mañana
Me sonríe con una sonrisa puntual
Y me besa con la boca de mentol

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Mi padre me enseñó a vivir una vida normal a pesar de la sordera. Los dos teníamos la misma enfermedad y como yo, perdió el oído izquierdo en una operación mientras oía del derecho con la ayuda de un audífono (a decir verdad escuchaba un poco más que yo ya que sin el audífono, si le gritaban de cerca, algo oía). Nunca habló nada sobre el tema. Lo único que decía frecuentemente era un “soy sordo pero no soy boludo”. Había desarrollado una increíble capacidad de observación, sabía todo lo que había en una habitación con sólo haber estado allí diez minutos. También había desarrollado su intuición y podía ver lo que para nosotros era invisible. Eso lo ayudó mucho en su profesión de abogado ya que escuchaba lo que las palabras no decían, escuchaba las palpitaciones del corazón del que le mentía, el temblor del que le temía o el crujido de dientes del que le tenía bronca. Escuchaba al cuerpo, lo escuchaba todo y yo no me daba cuenta que mi papá era sordo. De chica le tenía miedo, de adolescente lo odiaba. Sólo de adulta empecé a admirarlo y de sorda lo comprendí. Lo que más admiré de mi padre es que nunca se quejó ni permitió que lo traten como un minusválido. Eso lo hacía agresivo por momentos, a pesar de su seductora simpatía. Asi, muchos lo llamaban Mr. Hyde and Dr. Jekyll

 

 

papá y Olivia

 

 

Hoy en dia, conociendo el silencio profundamente, no sé como pudo ser el abogado que fue ni como pudo tener una vida social activa sin oídos. El alcohol lo ayudó a tapar sus angustias y me jodió la vida a mí. Nunca lo ví borracho -no se tambaleaba, ni se le trababa la lengua- pero se le cambiaba el humor drásticamente. Él me amaba y yo lo odiaba. A decir verdad le tenía miedo: parecía un guerrero cuando proclamaba que la vida era una constante lucha. Me imagino la presión que debe de haber vivido al enfrentar juicios importantes valiendose de su observación y de su intuición a falta de oídos. No conocía la lectura labial, ni nada que se le parezca, pero no se le perdía nada. Lo recuerdo en algún encuentro social, con un vaso de whisky en la mano y el audifono desconectado en el bolsillo de su saco mirando a su interlocutor como si le escuchase atentamente, cuando a decir verdad no oía nada. Al salir le preguntaba porqué se había quitado el aparato. Me respondía: “Con la mierda que hay que oir es mejor ser sordo”. Qué cínico que era el viejo. Más tarde nos relataba lo que había percibido de la reunión y nos contaba como Fulanita, que estaba sentada en la barra, era amante de Menganito, que vimos hablando con sus amigos en el otro lado del salón. Mi mamá exclamaba escandalizada que ella conocía a Fulanita muy bien y que él estaba loco. A los seis meses mi madre se enteraba que Fulanita era amante de Menganito mientras él proclamaba: “el viejo sabe más por viejo que por zorro”. No se equivocaba nunca, ni a la hora de morir cuando nos dijo que el médico especialista en enfermos terminales que mi madre le había contratado no era médico, sólo un chanta ladrón. Al mes, cuando murió, llamamos al tal médico para que firmase el atestado de óbito y nos confesó que no tenía el título. Nos sorprendió hasta el final.

Anoche mi madre me dijo: “sos igual que tu padre” en tono de desaprobación. Estabamos discutiendo sobre religión entre tres en una mesa y yo pensaba diferente. En esos tipos de discusiones (como en otras) los normoyentes hablan rápido, no me miran, ni gesticulan regalándome al final una traducción en forma de resúmen que me deja fuera del tarro. Es ahí que siento la sangre hervir y me meto, porque tengo cosas que decir, como un elefante entrando en un bazar. Hablo sin hacer el esfuerzo de entender lo que me responden. No encuentro otra manera de decir lo que pienso ya que no se puede discutir repitiendo quinientas veces lo mismo en medio de un momento de pasión. Es por eso que entiendo el hecho de que los normoyenes hablen rápido y no gesticulen a pesar de que ellos no entiendan mi modo de expresarme. Eso les hace pensar que no los escucho cuando a decir verdad los que no me están escuchando son ellos y me causa una grande frustración. En esos momentos lo entiendo tanto a mi padre. Él era un hombre inteligente y muy culto, lleno de ideas y de pasiones, pero no oía. Se las tenía que arreglar sólo y se metía agresivamente en el medio de una discusión de historia o de política (sus dos pasiones), lo que fascinaba a algunos y escandalizaba a otros por causa de su desbordante personalidad . Es difícil discutir con un sordo me imagino, pero tambien es difícil ver como todos hablan acaloradamente sin poder participar.

Es cierto, me parezco bastante a mi padre. Los dos eramos sordos pero tambien lo era mi abuelo materno ( vaya suerte la mía) que enfrentaba esta limitación con otra actitud. Mi abuelo se encerró en su cuarto, escondido entre libros y se aisló del mundo.Mi viejo luchó como un guerrero para tener una vida normal. Yo hice lo mismo que él.

Me hubiera gustado tener su inteligencia y su valor pero sólo tengo su pasión… y su rebeldía. Con los años desarrollé mi observación y mi intuición también. Ya consigo ver lo que los otros no ven. Descubrí un nuevo lenguaje a través del silencio que se fue puliendo con los años y las experiencias vividas. Ya puedo decir que el viejo zorro sabe más por viejo que por zorro. Puedo ver lo sólo que él estaba frente al silencio y admiro como nunca se dejó vencer por este último. Me reconcilié con mi padre varios años antes de su muerte por suerte. Estoy en paz con él porque a pesar de todas sus dificultades hizo lo que pudo y lo hizo con las mejores intenciones, como lo estoy haciendo ahora yo .

De niña le tenía miedo, de adolescente lo odiaba, de adulta empecé a admirarlo, de sorda lo entendí pero siempre lo amé y yo no lo sabía.

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