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Archive for 24 septiembre 2010




El tabaco nunca se rinde, espera algún momento de debilidad para infiltrarse en el cerebro y volver. Todos tenemos un talón de aquiles. Para algunos es la tristeza, para otros los nervios, el enojo, la felicidad, la celebración, etc. Mi talón de aquiles es el enojo.

Con esto viene la confesión: la semana pasada tuve una pelea y fumé un cigarrillo. Me agarró completamente desprevenida, un minuto antes no pensaba en el tabaco. Algo tomó posesión de mi cuerpo,mente y voluntad. Todo por causa de una canaleta, un arreglo mal hecho que empapó la pared de la cocina y levantó el parquet del comedor. Un problema que me persiguió por meses. Contraté varios plomeros que me rompieron la pared de la cocina pensando que el problema era un caño. Finalmente fui yo quién descubrió que el agua pasaba por algún hueco de la canaleta de afuera. El albañil en cuestión trabajó rápido y mal porque también tenía otro trabajo y no quería perder ninguno de los dos. Puso cemento alrededor del caño que cayó, secó e hizo un tapón. La canaleta se llenó como si fuese una bañadera, tres metros de agua rebalsando por la pared. El culpable desapareció, habían anunciado lluvia y yo estaba desesperada. No podía entrar más agua por la pared porque ya estaba empapada ¡Se iba a caer! Pedí ayuda y recibí indiferencia, todos se lavaban las manos y yo exploté.






Mientras discutía con el tal en cuestión su paquete de cigarrillos yacía en la mesa. Hizo un gesto para agarrarlos y fue ahí que los vi. Me le adelanté. Él me miró con un gesto de desaprobación. Me tiré encima del paquete llena de bronca. “Ya que no los puedo fumar se los voy a destruir”, debo haber pensado, porque no era yo la que pensaba. No pensaba, sólo actuaba. Amasé el paquete lleno como si fuese plastilina. Lo hice papilla. Los cigarros quebrados caían en el piso. Uno cayó entero. Lo levanté, fui a la cocina, tomé el encendedor y lo prendí. Mi conciencia no tuvo tiempo de nada. Fui más rápida que el pensamiento. Me senté en el sofá y me lo fumé todo. No me sentí mareada y el cigarro no tenía ese gusto asqueroso de los primeros. Al contrario, estaba muy rico, como si nunca hubiese dejado de fumar. ¿Qué pasó?, dos minutos antes ni soñaba con un cigarrillo. Es más, no tenía ningún deseo de fumar. El tabaco se aprovechó de aquel segundo para infiltrarse en mi cerebro. Eso quiere decir que siempre está esperando el momento oportuno para volver, no importa el tiempo que haya pasado. ¡Es muy fuerte! Cuando terminé de fumar sentí un alivio pero supe que lo que acababa de hacer era muy peligroso.





Esto que les conté es la puerta a una recaída. Es así que volví a fumar las veces anteriores. Primero un cigarrillo, unos días después otro y a la semana dos paquetes por día para tener que volver a empezar toooodo de vuelta. No quiero volver a pasar por esto, me siento muy bien sin el pucho. En esos momentos debemos pensar en los beneficios que hemos ganado al dejar de fumar. El mayor para mí es el no tener que salir afuera a fumar. Sufría en los lugares libres de humo y sólo pensaba en el momento que podría prenderme un pucho. No disfrutaba de nada…Una verdadera esclavitud. También estoy libre del mal olor que nos rodea el tabaco y por supuesto, la respiración,  ¡ahora respiro bien! No tengo que olvidarme que tengo epoc, no tengo que olvidarme que hace un año y medio atrás elegí la vida y la libertad.





Porque hoy cumplo un año y medio sin fumar y así quiero continuar, festejando los meses libre de veneno. Esto que me pasó sirvió para darme cuenta que nunca tengo que bajar la guardia porque con sólo un cigarrillo  podemos volver al infierno. Estuve todos estos días con la alarma prendida, para que el tabaco no se infiltre en mi cerebro. Recibí una dosis nueva de nicotina, que enciende la chispa de la adicción. La verdad que no sentí nada después de aquel cigarrillo pero tuve unos deseos muy pero muy leves de fumar, que aniquilé con el pensamiento. Todo este tiempo recorrido  está a mi favor. Ahora que pasaron varios días me siento más segura y puedo gritar a pleno pulmón:


HOY NO FUMO



Porque uno es demasiado, mil no bastan.


Con esto quiero dejar el mensaje que no hay que bajar la guardia nunca. La vida merece y el tabaco mata.


P.D.: ¡¡¡Ahhhh!!!, arreglé la canaleta 🙂

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Es la primera vez que tardo tanto para escribir una entrada en el blog. Me quedé con la mente en blanco, al igual que el mandala esquimal que pinté. Estoy preparando dos exposiciones y me falta el tiempo para pintar, organizar y demás. Necesito pensar para escribir. No fui tocada por la gracia de la inspiración. Lo mío es más bien transpiración.Generalmente, durante la semana ando con un cuaderno encima y aprovecho para escribir en el colectivo o salas de espera mi próxima entrada en el blog. Pero esta vez no tuve la oportunidad de hacerlo porque me dediqué a pintar y dar clases. Cuando termina el día estoy cansada, leo rápidamente los mails y juego un solitario. Porque igual entro todos los días en la internet. ¿Será un vicio, como dice mi madre o una herramienta de comunicacón? Creo que es un poco de los dos, depende de como lo usemos. La internet me mantuvo comunicada mientras estuve en el silencio. Es una herramienta muy rica e infinita. A veces entro para buscar la dirección de una entidad pública y termino viendo fotos de piragüas en Senegal. Uno se pierde en las redes de la matrix, ese universo paralelo. El google – una de las más importantes herramientas de búsqueda – fue una verdadera revolución. Todo y todos buscamos en el google. Por momentos puede ser peligroso, sobre todo cuando queremos saber que significan las palabras que están escritas en el examen médico que fuimos a buscar. De una gastropatía terminé en un cáncer fatal. A veces es necesario y beneficioso ser ignorante. La internet nos brinda infinitas informaciones, la cuestión está en qué hacemos de ellas. Hay que seleccionar y procesar lo que recibimos para no ser un depósito pasivo de informaciones, porque eso es una forma de “alienación”.

Como sabrán estoy pintando una serie de mandalas que representan diferentes tipos de culturas del mundo. Ya hice un mandala mapuche, celta, cristiano y ahora pinté el inuit o esquimal. También quiero hacer uno australiano, musulmán, judío, africano, mexicano… En el google encuentro informaciones y símbolos para cada mandala que quiero crear.

Al buscar símbolos esquimales me encontré con la palabra inuit. Acá les transcribo lo que el wikipedia dice:

Los esquimales son un pueblo que vive en las regiones árticas de América, Groenlandia y Siberia. En Canadá, se definen a sí mismos como inuit, que significa “el pueblo” (en inuktitut, inuit), ya que esquimal es un término algonquino que podría significar «devoradores de carne cruda». El singular es inuk, que significa “hombre” o “persona”.

La palabra esquimal (eskimo en inglés) ha caído en desuso en Canadá, donde oficialmente sólo se utiliza inuit. De hecho, sólo en Alaska y Siberia los pobladores se siguen llamando esquimales. En español, sin embargo, la palabra “inuit” no figura en el diccionario.





Me costó mucho encontrar algún símbolo esquimal, sólo encontré una máscara, que fue la que utilicé para crear el mandala. La religión inuit tiene orígen chamanista y animista. Los chamanes se encuentran en varias religiones de culturas indígenas americanas. Los inuits son indios nómades y cazadores. Cazan focas, ballenas, osos y peces.


La máscara representa el círculo que le da el nombre al mandala. Tiene incrustados huesos y dientes, que son la base de su vida diaria en la caza de animales. Los animales tienen alma y ellos deben hacer un ceremonial cuando estos mueren para que no vuelvan al mundo terrenal. Las plumas los caracterizan con los otros indígenas americanos, todos ellos las usan. El blanco del fondo representa la nieve y el hielo, su habitat.


Me pregunto si esa falta de simbología en el pueblo inuit no será por causa del habitat en que viven. En esa región no hay cavernas para dejar plasmadas allí sus símbolos y obras de arte, ni tierra para usar como pigmento. Sólo hay hielo y nieve y los dos se derriten. ¿O será que la internet me falló? Estuve mucho tiempo buscando un símbolo místico que los represente. Esta máscara fue lo único que encontré.







Los dientes y los huesos los compré en el barrio del Once, donde se vende al por mayor de todo. Fui a una tienda de materiales para crear artesanías. Me dijeron que los dientes son de jabalí pero en el mandala representan dientes de focas. Arranqué dos plumas de un plumero y la otra (de paloma) la encontré en la calle. Me gusta mucho el collage. Mis mandalas son creados con yeso, pigmentos, arena, cemento y collage. En este no utilicé arena ni cemento.





Todavía no sé donde voy a exponer estos mandalas pero van a quedar muy lindos juntos. Pienso colocar una explicación sobre su significado al lado de cada uno. Será una unificación de las diversidades. Me encanta la diversidad y encontrar en todas ellas el punto que los une en una misma búsqueda, una misma humanidad. En los mandalas todos buscan encontrarle un sentido y un órden al universo y a nuestra existencia. Lo buscan a Dios.


Y ahora tengo que pintar el próximo. ¿Alguna sugerencia?

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