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Archive for 16 enero 2011

Mañana me voy de vacaciones por quince días, en un lugar que no hay internet. Me voy a dedicar a escuchar la naturaleza y eso me encanta. La última vez que fui para allá fue hace dos años. Estaba estrenando el implante, lo tenía hacía cuatro meses nomás y sentí un placer enorme al escuchar los pájaritos después de tantos años. En la pampa hay muchos pájaros y los atardeceres son un espectáculo.


Estoy contenta de salir un poco de esta selva de piedra. A veces me parece que todos están locos en Buenos Aires. Voy a poder bajar el ritmo y eso me encanta. En la naturaleza encuentro mi centro y me conecto con Dios o como lo quieran llamar. A la vuelta terminaré con los últimos detalles para irme a Nueva York y hacer mi primera exposición en esa ciudad. ¡Estoy feliz con el viaje!


En esta entrada subo el último mandala que pinté, espero que lo disfruten. Es el mandala árabe, el septimo de la colección.




Dejo el blog en manos de las locas divinas y de Rodolfo también (a ver si se nos pone celoso :)). Juan Carlos está de vacaciones y espero que nos de noticias a la vuelta.


Portense bien, jajajajajajaaaaaaa.


L@s quieroooooOOOOOOoooOOOOoooooOOOOOoooo

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Supe de la existencia del certificado de discapacidad cuando todavía vivía en Brasil. En aquel entonces ni pensaba volver a vivir en Argentina.


En el año 2003 el cónsul de Argentina en Recife era mi primo. Lo conocí ahí, de casualidad. Lo más increíble de todo es que nos hicimos grandes amigos. ¿Casualidad o causalidad?


Un día lo vino a visitar una pareja de amigos de Argentina. La mujer era abogada y tenía un hijo de nueve años sordo. Le estaban por hacer un implante coclear y se la veía muy ansiosa. Cuando supo que yo también era sorda se me tiró encima. Me quería convencer a que me haga un implante. Yo no quería saber nada e intentaba cambiar de tema sin éxito debido a su tenaz insistencia. Pocos meses después viajé a Buenos Aires de visita y la mujer ya se había comunicado con mi madre para que fuesemos hacer un certificado de discapacidad. No sabía para que me podría servir, no vivía en Argentina ni me quería colocar un implante coclear bajo ninguna circunstancia. Hice el trámite para que me dejaran tranquila, sin saber que un día este me cambiaría la vida. Me volví a Brasil y guardé el certificado en un cajón. Un año después me vine a vivir a Buenos Aires inesperadamente, por motivos de fuerza mayor. A los dos años de estar acá tuve un accidente y saqué el certificado del cajón para hacerme el implante coclear que tanto aborrecía. ¿Casualidad o causalidad?


Cómo muchos saben, en el año 2007 me entró agua en la trompa del oído en forma crónica y me sumergió en un silencio eterno. Sólo me quedaba una opción para oír: un implante coclear.



A partir de ese momento, empecé a conocer los beneficios del certificado de discapacidad que guardaba en el cajón. El implante coclear es muy costoso pero con este cerfificado las obras sociales y prepagas deben cubrir el aparato, cirugía, cuidados post operatorios, calibraciones, fonoaudiología, psicológa, pilas, accesorios y todo lo que el médico considere necesario para el paciente. También tenemos el derecho de elegir al médico que deseamos que nos atienda y opere, mismo si no tiene convenio con nuestra obra social o prepaga, y si no tenemos ninguna cobertura, el Estado nacional o provincial debe hacerse cargo de todos estos gastos. El abogado me explicó -cuando mi prepaga rechazó el segundo implante- que se debe hacer todo lo que sea necesario para el bienestar del discapacitado; sólo se necesita que el médico lo ordene. En el blog escribimos sobre la discapacidad auditiva y el implante coclear pero el certificado también es válido para todos los otros tipos de discapacidad.


El certificado nos otorga muchos más derechos aún. Tuve que buscar por mi propia cuenta para conocerlos ya que mi prepaga no quería hacerse cargo de nada al principio. Muchas de las informaciones las encontré por la internet; no nos olvidemos que estaba en el silencio total. En medio de esa búsqueda encontré este enlace –Soles de Buenos Aires– donde están alojadas todas las leyes referentes a la discapacidad. Su dueña es madre de dos hijos discapacitados mental, auditivo y visual. Tuve la suerte de conocerla personalmente después. Su labor es admirable. En su sitio nos regala todas las horas que perdió para conocer las leyes que ayudarían a sus hijos porque, como ella misma me dijo, la información es poder. No dejen de leerlo:


  • Viajar gratuitamente
  • Solicitar una licencia especial por maternidad
  • Recibir una asignación por hijo con discapacidad sin límite de edad
  • Integrarse a la Educación Común
  • Reclamar la plena accesibilidad al medio físico
  • Un empleo en la administración pública Nacional
  • Obtener la concesión de un espacio para la utilización de un pequeño comercio
  • Una cobertura total 100% por parte del las Obras Sociales y la Medicina Prepaga
  • Crear Talleres Protegidos de Producción
  • Solicitar una Pensión No Contributiva por Invalidez
  • Una cobertura integral del (100%) de los gastos de medicamentos
  • No ser discriminado
  • Solicitar una franquicia tributaria para la adquisición de un automóvil
  • Jubilarse con 20 años de servicio y 45 de edad
  • Poseer el Símbolo Internacional de Libre Estacionamiento
  • Solicitar la exención del pago de Patentes Del Automotor
  • Votar sin restricciones
  • Otros Beneficios Sociales


  • Es evidente que Argentina tiene las mejores leyes para proteger a los discapacitados, pero infelizmente son pocos los que lo saben. En el blog pretendo formar una red de ayuda e información, porque la unión hace la fuerza. Hace poco llegó María Luz, que necesita hacer un implante, pero nadie le dijo que tiene total cobertura. Eso sí, le dijeron cuánto cuesta. Los médicos se dedican a implantar, no se meten con este tema, las prepagas se hacen las tontas y las obras sociales a veces ni saben de que se trata. Conseguí hacer este implante gracias a la solidaridad de la gente. Primero la amiga de mi primo en Recife y luego todas las personas que conocí por la internet, que brinda su tiempo para informar. En la adversidad conocemos personas maravillosas. ¿Qué más puedo decir? Gracias a montones de casualidades hoy en día soy usuaria de un implante coclear, que me devolvió la audición y cambió mi vida completamente. ¿Casualidades o causalidades? A todas las personas que me ayudaron a hacerlo posible les digo:

    GRACIAS

     

     



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    Todas las mañanas, cuando me levanto, enciendo la computadora y leo rápidamente los mails, facebook, diarios y blogs. Esta mañana fue distinto, el wi-fi de casa no funcionaba. No tenía tiempo de averiguar el por qué, pensé que era algo pasajer. Tomé el desayuno, me bañé y salí a hacer los trámites para viajar a Nueva York, que no son pocos. Cuando volví, antes de dar mi clase de pintura, lo volví a intentar y nada. Entonces levanté el tubo del teléfono, cosa que nunca hago, y así supe que tampoco había tono. Le pedí ayuda a la vecina ya que para mi no hay nada peor que hablar por teléfono con una grabación y una funcionaria fría y distante, no le entiendo nada. Así que Marcela marcó el 112 y después de una larga media hora pudimos tener una atención. La cuestión que la Telecom está haciendo una reforma en el barrio y nosotros no tendremos teléfono hasta el 31 de enero. O tendremos de vez en cuando, así que nos mandó andar levantando el tubo para ver si hay tono. Lo que más me llamó la atención de todo esto es que nadie nos avisó, no hemos recibido nada de la compañía. ¡Es un acto arbitrario!. La vecina se alteró y preguntó si tendremos alguna compensación, cómo no pagar la cuenta de ese mes. La funcionaria le dió un número de teléfono, de esos que te enchufan una musiquita durante horas, mientras esperás ser atendido, para que hagamos la reclamación. Asì que no tengo internet en casa y si no me gusta, agua y ajo, como dicen nuestros compañeros españoles, o sea: a aguantar y a joderse.

    No entiendo mi país. Hace poco les hicieron una encuesta a varios extranjeros que viven acá. Les preguntaron que era lo que les gustaba y lo que les disgustaba de la Argentina. Hay muchas cosas que les gusta, al igual que a mí, pero ¿qué es lo que les disgusta?: que en este país no hay reglas. Hemos pasado navidad y año nuevo en Buenos Aires sin gasolina, con largos cortes de luz y sin billetes en los cajeros automáticos. Ahora no tengo teléfono y la compañía ni se dió el trabajo de mandar una nota de aviso a los usuarios que han sido perjudicados con su reforma. Me siento mal tratada. ¿Cómo se las va a arreglar quién trabaja con el teléfono o la internet? La internet es indispensable para mí ya que funciona como teléfono también. Desde acá compro, vendo, hago trámites, averiguo, me comunico con mi familia, con mis alumnas y escribo en este blog. Además pago la cuenta religiosamente, todos los meses, una cuenta cara, pero me tratan como si de un favor se tratase. ¿Por qué? ¡Me gustaría saber por qué!

    El domingo que viene me voy a una quinta por quince días, ahí no hay internet ni teléfono. Durante ese tiempo me voy a desconectar del mundo y descansar antes de emprender mi viaje a Nueva York. No podré escribir en el blog pero me siento muy feliz al saber que este lugar seguirá vivo gracias a las maravillosas locas que escriben acá desinteresadamente para compartir y ayudar con sus experiencias a los que buscan información. Pocas personas conocen el implante coclear y muchos hablan muy mal de este aparato biónico. Hay gente que odia el implante y creo que ese odio es miedo y falta de información. Y nosotros informamos pero dependemos de una compañía de teléfono que de un día para el otro te corta el teléfono, de un modo arbitrario y grotesco y nos corta la comunicación. Como nos pasó con el oído. El implante nos volvió a comunicar con los sonidos como el cyber me va a conectar con el blog, jejejeje…..

    No comprendo mi país y en esta entrada pregunto: ¿Por qué??!!

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    En enero Buenos Aires se transforma en una ciudad fantasma. Todos los que pueden se van para disfrutar de las vacaciones lejos de la selva de piedra. Buenos Aires es una ciudad preciosa, pero muy grande y caotica. El tráfico es enloquecedor, lo que produce stress y agresividad en la gente. Manejar en esta ciudad es una odisea porque la gente no obedece las reglas. En Argentina muere mucha gente por año por causa de los accidentes de tránsito. Los colectiveros manejan como locos y son responsables de algunos accidentes fatales. Según ellos la compañía tiene la culpa porque les obligan a cumplir horarios imposibles, mucho más con el tráfico que tienen que enfrentar, sobre todo en los horarios pico. Como sabrán, tengo un certificado de discapacidad que me otorga varios derechos. Gracias a ese certificado tuve acceso al implante, cirugía, reeducación y calibraciones posteriores. Otro de los beneficios que me otorga el certificado es el acceso gratis a los transportes públicos en todo el país. Al subir a un colectivo debo mostrarle al conductor mi certificado para que me entregue un boleto especial con el número de decreto 38/04, pero no todos lo hacen a pesar de que esa sea su obligación. Muchos de los colectiveros me ponen una cara desagradable y me mandan entrar sin darme el boleto. Cuando empecé a usar mi certificado tenía vergüenza. La sordera es invisible y me sentía observada como si fuese una estafadora. Varios colectiveros parecían enojados cuando les mostraba el certificado, como si fuesen los dueños de la compañía de colectivos y el dinero del boleto saliese de sus bolsillos. Ahora me acostumbré a ese mal trato y no me importa más que me miren como quieran; pero hace poco supe que es importante que te entreguen el boleto, por si el colectivo choca, ya que certifica que fui una pasajera y tengo derecho a recibir la asistencia que necesite por parte de la compañía de seguro de la linea de transporte. De manera que decidí hacer valer ese derecho. No me salió bien cuando un impaciente conductor me hizo pasar; le pedí el boleto; me dijo que no lo necesitaba -con mala cara- y yo le expliqué aquello que ya me habían dicho. Cuando escuchó: “… si tenemos un accidente…” reaccionó como un loco. Me gritó que si tuviesemos un accidente él “%&%%p9&…” y yo le dije tranquilamente: “es mi derecho, quiero el boleto”. Me lo dio, mientras seguía gritando enfurecido. No entendí nada de lo que dijo. Me fui lo más lejos de él, al fondo del colectivo y seguía escuchando sus gritos (gracias al implante). Fue horrible pero me sentí satisfecha por haber hecho valer mis derechos. De todos modos mi valentía no me acompañó más en los otros viajes que hice. Subí a varios colectivos después de ese episodio y sólo el 10% de ellos me dieron el boleto. No tuve coraje de volver a pedir el boleto, y me fui al fondo del colectivo enojada conmigo misma por no luchar por lo que se debe. Porque mi bronca va más allá de que si me dan el boleto o no. Lo que me molesta es que se aprovechen de la gente con carencias y no les otorguen lo que es de ellos. No entiendo porque estos colectiveros no quieren entregarles el boleto a los discapacitados, como nos llaman. Tampoco entiendo porque nos reciben con tan mal humor. Me pongo en la piel de ellos y entiendo que manejar un colectivo durante ocho horas, con un tráfico infernal los vuelva agresivos y enojados. Por un lado los compadezco, pero por el otro me indigna que se descarguen con gente que no tiene nada que ver con sus problemas.


    Tengo que tomar fuerzas para hacer valer mis derechos y exigir que me den el boleto. Pero es muy duro pasar por ese tipo de situación durante varias veces al día, casi todos los días. De ese modo gana la injusticia, nos gana por cansancio. Espero volver a decir sin temor: ¿Señor, me da el boleto por favor? e invito a los demás que hagan lo mismo.


    Con esta entrada invito a Rodolfo, Alma, Mónica, Silvia, Rosario, Selvita, Doris, Sandra, Juan Carlos y todos los demás sordetes que escriben en el blog a seguir la comunicación por acá porque la entrada “Encuentro nacional de implantadas” está llena y los comentarios se alojan en cualquier lado. Gracias chic@s, y…..


    ¡Ya falta cada vez menos para Rodolfo!

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