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Archive for 26 octubre 2012


Hace una hora que espero en el bar a la inquilina. Ya leí el diario, me tomé un café, ordené mi agenda, dibujé a los clientes, busqué algo para escribir en el blog… en vano.


No se me ocurre ninguna anécdota sobre mi sordera, y tengo mil. Es cómo los chistes; me han contado otros mil y cuando quiero contar uno no los recuerdo. Tampoco he pintado un nuevo cuadro y se me fue la insipiración con el tema implante (coclear). Podría escribir sobre mi madre pero es demasiado melancólico, o sobre el tabaco. De ese ya hablaré en la próxima entrada.


Y aquí me ven escribiendo lo que se me pasa por la cabeza porque a la insipiración hay que buscarla si ella no te encuentra antes.  Lo mismo pasa con la pintura. El bastidor blanco intimida. Cada línea y color vence el vacío existencial de la tela sin vida. La pintura es mágica. Cada pincelada recrea un mundo y lo hace realidad. De la nada surgen imagenes de personas, ciudades, paisajes, representaciones de sueños, etc. También existe la pintura abstracta que representa emociones a través de formas geometricas y combinaciones de colores. kandinsky, el primer pintor abstracto de la pintura occidental, hacía de los colores una sinfonía musical. Cada color representaba un sentimiento para él.

El sentimiento es uno y las formas de expresarlo son múltiples. No necesito de oídos para pintar. Los colores son mi música y los pinceles mi instrumento. Me gustaría ser de la  época en que existían los mecenas, y saber pintar cómo para tener uno a mi disposición. Hubo un tiempo en que mi madre lo fue de cierta forma y lo aproveché a pleno motor. En aquel entonces hice exposiciones todos los años – por lo menos una por año – gané premios y me perfeccioné.


Después nos pegó la crisis y volví a la artesanía. Cuando me hice el implante coclear una nueva posibilidad se me abrió con la audición recuperada: Dar clase de pintura y perfeccionarme en ese arte gracias a mis nuevos alumnos. El crecimiento se logra con el intercambio. El profesor que perdió la capacidad de asombro se marchitó en el agua estancada del “no tengo nada nuevo para aprender”.


Y ahí vuelvo al implante coclear. Admiro a los sordos que deciden operarse de adultos: No se han dejado vencer por el: “ya no hay nada que hacer”. Tienen coraje y ganas de sorprenderse. Han podido apostar a una calidad de vida mejor. Lo mismo pienso de los ex-fumantes, que se animan a enfrentar una tremenda adicción y hábitos negativos – muy arraigados desde la juventud – para escapar a los males que el tabaco produce a una persona que ya ha fumado por más de veinte años.

Los cambios generalmente los producen los jóvenes y los viejos se quedan con el “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Los que se animan a cambiar sin importar la edad, se asombran y alegran con nuevos aprendizajes, son mi ejemplo a seguir y me muestran el camino de qué se puede, de que todavía estoy viva.


GRACIAS.

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El blog de Loli

Dolores Ocampo, Loli, apareció en mi vida porque se iba a hacer un implante coclear y buscaba información, como también ayuda. Da la casualidad que tenemos varios amigos en común, bah, su mamá y yo los tenemos ya que Loli podría ser mi hija. Y ahora está feliz con el implante, cada día que pasa escucha nuevos sonidos, y con intensidad. Hace rehabilitación al pie de la letra y poco a poco discrimina más palabras. Además se vino a pintar en Olinda Arte, con mucho talento por cierto.  En fin, todo esto para decirles que abrió su propio blog y desde aquí los invito a pasar a su sitio y descubrir sus experiencias con el implante coclear, con su vida, con su arte, con sus sentimientos.

 

Sólo necesitan clicar aquí: El blog de Loli

 

De paso subo el último cuadro que pintó en el taller titulado: “Sinfonía de Colores”

 

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El facebook es un gran hermano global. Las personas se juntan en grupos en que se sienten afines, tanto en política, ecología, viajes, moda, asuntos sobre varios tipos de discapacidad, etc. Un mundo infinito de informaciones interesantes por momentos y banales por otros conviven en esta red virtual. Ciertas personas relatan sus estados de ánimo minuto a minuto en un: “me voy a bañar”, “me duele la cabeza”, “voy a comer un bife”, “estoy triste”, “la gente me decepcionó” y así en más. Tenemos acceso a fotos, videos domésticos, pinturas, chistes y músicas de los muros de nuestros amigos, amigos de amigos o públicos. Se organizan marchas y contramarchas. Se hacen amistades con desconocidos. Hay reencuentros con amigos de la infancia, juventud y ex-compañeros del colegio. La intimidad dejó de existir, somos todos un poco voyeurs.


El facebook tiene un lado positivo al igual que negativo, Depende de como se lo use. Este medio de comunicación me acercó a mi familia francesa – que no veo hace nueve años – a través de las fotos y novedades que mis primos y tía escriben en sus muros. Me reencontré con amigos queridos, que viven lejos y hace años que no veo. Tengo un taller de arte virtual y la gente puede apreciar los cuadros que pintan mis alumnos y yo también. Enlazo el blog que escribo sobre mi experiencia con el implante coclear en mi muro. Participo de grupos de ayuda para implantados cocleares porque fornecen informaciones para disfrutar mejor de nuestro aparato auditivo. A veces se escriben y escribo banalidades, pero eso forma parte del facebook.


Hay todo tipo de grupos de ayuda en el facebook. Yo busqué comunidades para dejar de fumar y para personas con implante coclear. A partir de ahí recibí una avalancha de pedidos de amistad de gente relacionada con estos dos temas, muchos de ellos no los he visto nunca.


En las comunidades las personas están unidas por un interés común. Son grupos de identificación y contención. Mi primera experiencia con estos tipos de grupos la tuve en el año 2007, al buscar ayuda para dejar de fumar. Cuando me hice el implante coclear busqué información y aliados de ese tipo por la internet. El primer grupo de implantados cocleares que conocí fue  el  foro de implante coclear en Argentina, por Yahoo. Encontré varias informaciones importantes allí de leyes que protegen y permiten tener acceso al implante coclear a todos los que lo necesitan. Este aparato tiene un costo muy alto y pocos se lo pueden pagar con su bolsillo.


Los grupos son una experiencia nueva para mi. Soy hija única y me acostumbré a andar sola por la vida. Fui a un colegio bilingüe de oyentes, sin saber que era hipoacúsica, una palabra que descubrí hace sólo cinco años atrás. Siempre me sentí un bicho de otro pozo y por eso busqué refugio en mi interior. Los libros y el arte fueron me salvaron. La cuestión que nunca me sentí parte de nada. En Francia me consideraban una india argentina y en Argentina una franchuta. Era la rara en mis dos familias, y para completar sorda. A los 28 años usé mi primer audífono, aunque lo necesitase usar desde los 12, o antes. Aprendí la lectura labial a los 30, con una fonoaudióloga maravillosa, que conocí de casualidad, por ser la madre de una amiga de la mía. Esta le explicó a mi madre angustiada que existía este método de comunicación para quién no escuchaba. Hice un curso intensivo durante mis vacaciones en Argentina y después la necesidad hizo el resto. Leo los labios, pero no lo domino. Discrimino las palabras y la música pero no oigo. Para los sordos soy oyente y para los oyentes soy sorda. Vivo en el mundo del nunca jamás.


Tengo una otoesclerosis bilateral conductiva y ya no me queda audición. Mi realidad es el silencio aunque mi cerebro haya aprendido a escuchar. Pueden poner la música a todo volumen en mi cuarto y yo duermo cómo un león.


De adolescente hice de la soledad y libertad mi lema. Me enamoré de Herman Hesse al leer El lobo estepario y Narciso y Goldmundo. Dejé a mi novio de 15 años cuando terminé de leer El extranjero de Camus. Me identifiqué en demasía de ese personaje descolocado de la realidad que veía absurda. En mis viajes de mochila adoraba estar en un lugar desconocido y que nadie supiese mi paradero.


Gracias a la internet conocí el poder de los grupos. Antes me sentía una extraterrestre en un mundo del cual no formaba parte. Cuando veía a alguien con un audífono por la calle le quería hablar y decir que yo era de los suyos. Existen comunidades sordas por todo el mundo y yo no lo sabía. De todos modos mi alma es libre  y viviré eternamente entre dos mundos, lo que por un lado me permite permanecer con la mente abierta.


Los sordos, hipoacúsicos, personas con sordera, o como le quieran decir se unieron para sobrevivir. Hasta no hace tanto tiempo atrás los recluían en hospicios o los abandonaban al azar. Se juntaron y crearon un idioma propio, que les permitió tener una vida más digna. Esto demuestra una vez más que la falta de audición no tiene nada que ver con la inteligencia. Hay que tener mucha inteligencia para inventar un idioma propio frente a la hostilidad del mundo exterior. Ha sido tan grande el sufrimiento que vivieron que se cerraron como ostras, para defenderse y de ahí vienen las discrepancias entre los sordos oralistas, gestuales e implantados cocleares.


Me llama mucho la atención la hostilidad con qué se trata a los que tienen un implante coclear. Y claro, al ser implantada, me he sentido atacada más de una vez, por gente que nunca ví en mi vida. Existe una cruzada contra el implante coclear que vista desde fuera es ridícula e incomprensible.


La falta de información y el miedo a dejar de pertenecer a una comunidad creó un tabú sin fronteras alrededor de este aparato electrónico. Porque la verdad de todo esto es que el implante coclear es un aparato, al igual que el audífono, sólo que se escucha  a través del oído interno en vez del medio y se lo recomienda a personas con perdida auditiva de profunda a severa, cómo la que tengo yo.



El miedo es un sentimiento irracional. Es absurdo creer que a una persona le va a cambiar la personalidad al implantarle 24 electrodos en la cóclea. No le implantan un nuevo cerebro, que es igual al de un oyente. Se toca el oído nomás.


Nos ridiculizan a tal punto de decir que somos una secta. Justamente a mi, que nunca he formado parte de ningún grupo en mi vida. Creen que nos consideramos oyentes y se olvidan que este aparato funciona con pilas al igual que un audífono y cuando acaban dejamos de escuchar. Lo mismo si se rompe, nos duchamos, vamos al mar o a la pileta. El procesador no resiste al agua al igual que el audífono, nuevamente. Me quito el procesador para dormir y me despierto en el silencio. Me olvido de llevar baterías en la cartera seguido pero no me voy si se me apaga el procesador por ese motivo. La sigo en el silencio.


Nos comparan con robots y piensan que SOMOS el implante con la excusa que decimos, “me calibré”,” me activé”,” estoy implantada” y se olvidan que en todo momento la gente habla así en el día a día. Nadie dice “soy una profesional en arquitectura” y sí, “soy arquitecta, periodista, artista, ama de casa”, etc. Todos dicen “estoy conectado” y no “conecté mi computadora a la internet y yo estoy frente a ella”. Estos tipos de metáforas para sintetizar no son propios de una persona que tiene un implante coclear, son propios de nuestra forma de hablar coloquialmente. Es repetitivo al cansancio decir: “Calibré mi implante coclear”, “activé mi implante coclear” y así siempre.


Los hipoacúsicos que están contra el implante coclear son generalmente usuarios de audífonos y no se dan cuenta que los dos son aparatos electrónicos de ayuda para personas con deficiencia auditiva. Existen audífonos para varios tipos de perdidas auditivas y el implante coclear sirve para perdidas de profundas a severas. Nada más.

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El nueve de octubre es una fecha muy especial para mí. En el año 1986 de ese día mi hija Agatha nació y cambió mi vida para siempre. En el año 2008 de ese día me hice un implante coclear. Ahora da la casualidad que el nueve de octubre del 2012, o sea hoy, a Diana Rosmarin le activan su IC. ¡Cúantos momentos lindos para festejar!


Hoy hace cuatro años que me implanté. El tiempo pasó volando, me parece que fue ayer que entré en el quirofano. Tuve mucho miedo, he sido una verdadera cobarde. La cirugía estaba marcada para el diez de junio. Una semana antes me hice los examenes de rutina pre-operatorios y cuando los fui a buscar me encontré con una sorpresa. Tenía una anemia al límite de la transfusión. La médica que me entregó los examenes estaba impresionada al verme sola en su consultorio, y en pie. Me preguntó si me sentía cansada a lo que le dije que algo, pero que pensaba que se debía al terror que le tenía a la operación. No me pude operar. Me inyectaron hierro todos los días durante cinco meses. La cirugía se transformó en una larga y agotadora espera. Mi vida se paralizó, no estaba ni acá ni allá y sí en puntos de suspensión. Por un lado me sentía feliz y por el otro frustrada. Hacía un año que no podía usar el audífono, estaba en el silencio total, en una burbuja, aislada del mundo exterior y sumergida en mi interior, como un astronauta. Germán me acompañó en todo momento con un cuaderno y lapiz en mano. Tengo varios cuadernos guardados de aquella época, llenos de escritos, algunos cortos y otros más largos, testigos de mi desesperada búsqueda de comunicación con la gente. Podría hacer de ellos un libro absurdo y surrealista titulado: “Crónica de una sorda desesperada”.


Después de cinco meses de espera el doctor Arauz llamó a mi madre por teléfono para saber qué pasaba. Justo a tiempo, ya tenía suficiente hierro en la sangre y podía someterme a la cirugía. Lo fui a ver con los éxamenes en mano. “Te opero mañana”, me dijo. Casi me desmayo, y le pedí una semana de tiempo. “Está bien, la cirugía será el nueve de octubre entonces”. Era el día del cumpleaños de mi hija, era un día de suerte, ya no tenía porque tener miedo. Y así fue, un éxito rotundo.


Me sentí aliviada y feliz cuando supe que tenía todos los electrodos implantados en la cóclea. No tenía expectativas para el día de la activación y eso me ayudó a vivir cada momento como un milagro. Festejaba cada nuevo sonido como una niña aunque fuesen extraños y a veces molestos. Escuchaba.


Conté mi experiencia con el implante coclear en el blog en las entradas: Activación, Reeducación y otras más, hasta el día de hoy. Los primeros momentos son únicos e irrepetibles y por eso recomiendo, a todos los que pasan por esto, escribirlo y leerlo un año después. Es emocionante.


Ahora es el turno de Diana y desde acá le deseo todo lo mejor. Ya nos contará su experiencia y yo la archivaré en  la entrada “Testimonios de IC”  porque cada testimonio  es un aporte valioso para las personas  que buscan información sobre el implante coclear .


Por eso digo en este día nueve de octubre:

¡Feliz cumpleaños Agatha! Te amo. filha.

¡Feliz cuatro años con el implante coclear, Olivia! Gracias por todos los sonidos que disfruto desde que me operé

¡Felicidades Diana! Te deseo todo lo mejor en tu primer día de activación del implante coclear.

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Juan Manuel de Rosas


Necesito escribir otra entrada porque ya estoy cansada de ver la misma hace tantos días. Es por eso que decidí subir el famoso cuadro que me mantuvo durante un mes alejada del mundo. Todavía no está terminado, le faltan pequeños detalles, pero sólo lo firmaré cuando ya no tenga más nada para hacer. Soy detallista de alma y para pintar este cuadro sólo así se puede hacer. Trabajé de seis a diez horas durante quince días y luego entre las clases y fines de semana. Todavía no quiero decir quién me encargó este cuadro en público ya que sigue en mis manos. Y si, es Juan Manuel de Rosas, prócer de nuestro país para los que no lo conocen, que gobernó dos veces en la provincia de Buenos Aires en momentos de grandes conflictos entre los años 1829 y 1852. Declarado tirano y maldito por sus vencedores, fue eliminado de la historia argentina durante casi un siglo y medio. Odiado por unos y amado por otros, nunca causó indiferencia. Tenemos la obligación de darle un lugar en los libros de nuestra historia para que sea completa. Los vencedores han escrito los acontecimientos según su punto de vista, muy parcial e injusto, ya que necesitamos conocer nuestro pasado sin recortes. No me gusta hablar de política en el blog, pero estoy orgullosa de ser yo la que le dará un lugar en la sala de próceres argentinos. Ya es hora de reconocer que Juan Manuel de Rosas ha sido quién le dió a nuestro país nombre y apellido, nuestra soberanía, al mantener durante su gobierno las fronteras intactas y enfrentar para ello a las principales potencias del mundo.



Su retrato está rodeado por cuatro escenas de la época:


Arriba a la izquierda, los gauchos, que Rosas reinvidicó, con su quinta al fondo, que se situaba en Palermo y fue derrumbada por sus vencedores.


Arriba a la derecha, una fiesta de Candombe, muy importante en aquel entonces, al darles Rosas libertad y lugar en la sociedad, a los negros. En los años posteriores a su exilio, estos últimos desaparecieron del mapa en la guerra del Paraguay y con la epidemia de fiebre amarilla.


Abajo a la derecha, la batalla de la Vuelta de Obligado, que con asombrosa valentía Rosas y sus aliados expulsaron a los franceses e ingleses del río Paraná que pretendían que sea internacional para hacer negocios por nuestro territorio sin rendir cuentas a nadie. Con pocos recursos, colocaron cadenas de una orilla a otra del río para que los invasores no pudiesen pasar. Gracias a ello el Paraná es argentino.


Abajo a la izquierda, un típico pastizal bonaerense, Rosas de poncho con sus soldados federales.


Y para que vean el tamaño del cuadro Diana me sacó esta foto en el taller (gracias Diana)

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