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Archive for 26 julio 2014

La internet me ayudo a sobrevivir. Durante los dos años anteriores a operarme, me encerré en el silencio de mis oídos osificados y desde la computadora me mantuve conectada con el mundo. No sé si en el pasado la vida era mejor que hoy en día – como algunos afirman – pero la mía hubiera sido peor, ya que a los sordos se los internaba en hospicios, no se les enseñaba a hablar, a leer los labios, a nada (aunque esto todavía sucede en muchos lados, sin ir más lejos, en la provincia de Buenos Aires hay casos así) Se los abandonaba al triste destino de la soledad y la locura.


El implante coclear expandió mi panorama de 360 grados. Miles de sonidos estimulan mi cerebro y lo conectan con la realidad.


Ya no necesito estar conectada a la internet como antes pero no paso un día sin prender la computadora. Me comunico por mail – lo que todavía no puedo hacer por teléfono – leo los diarios y escribo en el blog. La cuestión está cuando me conecto al facebook. Paso más tiempo de lo necesario en esa red y eso me perjudica en otras actividades. Lo escribí en la entrada anterior, y en esta entrada me quiero rectificar porque en la internet conocí mucha gente maravillosa que está a mi lado en situaciones difíciles. Algunos de ellos los conocí personalmente y otros no, pero todos ellos son igualmente de valiosos en mi corazón.


Hace dos meses atrás fui a Medel para comprar un deshumificador eléctrico. Desde que empecé a hacer gimnasia el procesador se mojó varias veces con mi transpiración, lo que causó interferencias en su funcionamiento y por suerte no pasó a mayores. Grande fue mi decepción cuando la empleada de Medel me dijo que no venden deshumificadores eléctricos, porque no los importan más. Frustrada, lo escribí en el facebook. Muchos colegas y amigos implantados – de varios lugares del mundo – lo leyeron. A los pocos días recibí un mensaje privado de Cristina, una colega implantada colombiana, con quién apenas converso. Había leído mi publicación y me ofreció ayuda; comprar el deshumificador y mandarlo por correo. Es más, ofreció comprar y mandar varios de estos, para los otros implantados argentinos que estuviesen en el mismo aprieto que yo. Durante varias noches me escribió para saber como andaba y contarme lo que había averiguado. Un amor de persona.


Finalmente no lo pudimos concretar. Era muy complicado, porque si mandaba varios deshumificadores a la vez iban a ser trabados en la aduana por ser considerados productos importados, y si Medel no los tiene disponibles, es porque no los puede importar. Luego, el dinero: ¿Como mandarlo? No lo concretamos pero Cristina me demostró que todavía existe gente solidaria en el mundo, que sin siquiera conocerme está dispuesta a brindarme una mano, desde su hermosa Colombia, como siempre dice ella al referirse a su país.


Pocos días después recibí un mail de Rosario, que también conocí en la internet y ahora somos amigas. Se iba de viaje a España y me propuso comprar el deshumificador allá y traermelo ¡Imaginen mi felicidad! ¡Le dije que sí!


En Barcelona Rosario se encontró con Pepe Lozano (que envidia), con Jordi y con Marga, todos ellos implantados. La recibieron muy bien y se sintió feliz al conocerlos personalmente. Marga tiene dos implantes cocleares, es bi implantada, y por eso recibió todos los accesorios en doble, inclusive dos deshumificadores y como necesita solo de uno, le vendió el otro a Rosario por la mitad de precio y ella me lo trajo cuando volvió a Buenos Aires.


El mensaje de frustración que mandé por la internet dio la vuelta al mundo. Se movieron los hilos de una red de solidaridad admirable. Por eso me retracto: la internet es una herramienta de comunicación fabulosa – que me sirve un montón – solo que debo saber usarla y no pasar horas al divino botón dando vueltas en el facebook.


En este mundo enloquecido por las guerras, los fanatismos y la crueldad existen millones de personas buenas, solidarias y compasivas. Yo tengo la suerte de conocer varias de ellas, en la calle, en casa, con la familia, los amigos y en la internet. Admiro aquellos amigos que no me conocen personalmente y viven en países distantes pero me ayudan desinteresadamente. Admiro el cariño de Rosario, que me ofreció su ayuda sin que se lo haya pedido.


¡Gracias Cristina Chaparro (desde Colombia), Rosario García (desde Argentina) y Marga Marsinyach (desde España)! Gracias a ustedes tengo un deshumificador internacional y muy especial.


Me han dado una lección de humanidad. No todo está perdido

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