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Archive for the ‘Nueva York’ Category


El miércoles llegué a Buenos Aires. El viaje fue fantástico en todos los sentidos. Mis cuadros tuvieron mucha aceptación. A pesar de que la galería fuese chica y con poco movimiento pude hacer buenos contactos. Me invitaron a exponer en otra galería más importante en el barrio de Chelsea, donde se ubican la mayor cantidad de galerías de la ciudad y en la Feria Internacional de Arte de NY, en septiembre. Durante mi estadía vi muchas cosas y aprendí otras más. Las galerías trabajan con artes plásticas hace muchos años pero las ferias son el nuevo boom. Las hay en diferentes ciudades importantes del mundo. En Buenos Aires tenemos Expotrastiendas y ArteBA. Estas ferias están por pocos días y por eso son un espacio muy dinámico. Se concentran las galerías más importantes del mundo y los coleccionistas y/o amantes del arte en general también porque pueden verlo todo al mismo tiempo. Es un nuevo concepto que facilita el acceso del arte a la gente en general. Un una especie de supermercado, pero de arte. Me tenté con las dos invitaciones pero no puedo hacer dos viajes en un año así que decidí exponer en Expotrastiendas en Buenos Aires, en septiembre. Dos días antes de viajar, una cliente se interesó en comprar dos mandalas. Yo no estaba presenteen ese momento así que  la dueña de la galería me propuso dejar los cuadros. Finalmente preferí volver con los cuadros, no sé si hice bien, pero eso fue lo que hice. Por ser mi primera exposición en la gran manzana fue positivo, mis cuadros han viajado, se hicieron ver, hubo nuevas propuestas e interés de compra. Pienso volver, mejor preparada gracias a lo que aprendí en este viaje. Cómo se dice en Argentina, hay que pagar el derecho de piso.




Yo no conocía EEUU, sólo había estado una vez, hace treinta y cinco años atrás, en Miami y Filadelfia. Estuve poco tiempo y mis recuerdos son vagos. Siempre viajé por Europa y Sudamérica, nunca me había interesado conocer EEUU, al que le tenía cierta antipatía. Me encantó Nueva York, pero dicen que esa ciudad es completamente diferente del resto del país. Me sentí en el ombligo del mundo por ser una ciudad tan cosmopolita. Algo así siento cuando voy a Paris con la diferencia que los americanos son más simpáticos que los parisinos. Soy francesa y nací en Paris. Mi familia y amigos de la juventud viven allá. Me encanta esa ciudad pero tengo que reconocer que los parisinos son bastante malhumorados. Eso no lo sentí nunca en Nueva York. Cada vez que le preguntaba a la gente donde o como llegar a tal lugar – en un inglés precario –  siempre me respondieron con amabilidad.



En el vernissage me hice amiga de dos americanos. Con uno de ellos fuimos a tomar unas cervezas en un pub oscuro y ruidoso. Mantuvimos una conversación bastante profunda sobre la vida de los americanos y otros temas más, en inglés. La verdad que no sé como lo logré, pero le entendí casi todo lo que me decía y le hablé en inglés también.¿Será mi pasión por comunicarme con la gente o la mano de mi ángel guardián?. Lo que sí, el implante me ayudó a discriminar las palabras a pesar del ruído de fondo, en otro idioma, hablado a toda velocidad. Tuve que hacer esfuerzo pero el implante me cambió la vida.



Caminé mucho en Nueva York, tanto en la calle como en los museos. Cuando fui al MoMa mis pies no daban más. El museo es enorme, tenía que estar parada todo el tiempo para admirar los cuadros y habían pocos bancos. Sentí tanto dolor que tuve que sentarme en el piso varias veces para descansar. Mi curiosidad era inmensa, lo quería ver todo y la ciudad me ofrecía miles de lugares interesantes para conocer. A veces caminaba sin rumbo fijo, guiada por la intuición. Es así que un día descubrí el Empire State, grandioso frente a mí. No podía perder la oportunidad y decidí subir a la terraza, que queda en el piso 89. Cuando entré había una fila muy larga pero que por suerte avanzaba rápidamente. Antes de subir en el ascensor nos revisaban y había que pasar por el detector de metales. Cuando lo ví agarré mi tarjeta de identificación de implantada y se los mostré. Reaccionaron enseguida y me hicieron pasar por otro lado. Me revisaron con un detector manual. Siempre he sido muy bien atendida cuando mostré mi tarjeta de implantada, tanto en Argentina como en EEUU. No tuve que explicar nada, todos sabían de que se trataba. Finalmente subí a la terraza del Empire State. Me encontré frente a un espectáculo sin igual. Se veía todo, el cielo, el mar, los ríos, la ciudad. Era un día maravilloso, el sol lo iluminaba todo. Los edificios se erguían imponentes. En el downtown se situaban frente al río, bellos y orgullosos. Del lado del uptdown se enfrentaban al enorme y cautivante central park que desafiaba el cemento de la ciudad con sus árboles y lagos. Se lo veía todo, los puentes, New Jersey, Bronx, Brooklyn, los aeropuertos. Hacía frío pero el sol y la vista lo compensaban. Me quedé un buen rato intentando absoverlo todo.




También vinieron dos chicas de Carolina del Norte, donde está la sede de Medel, para hacerme una entrevista, pero quiero escribirlo en una entrada a parte porque fue una de las mejores cosas que me pasó en el viaje.


Me hospedé en una residencia de monjas que hablaban en español. Muchas de ellas eran centro americanas. La madre superiora era chilena y la mayoría de las huespedes argentinas. Teníamos desayuno y cena. El lugar estaba muy bien situado, en un barrio residencial, cerca de los subtes y colectivos. El ambiente era muy ameno. Muchas de las huespedes eran jóvenes que estudiaban o hacían algún trabajo temporario. A la noche teníamos que entrar antes de las once los días de semana y doce los fines de semana. En el tercer piso había una sala con una mesa enorme, que se conectaba con un wifi de quién sabe donde. Ahí nos reuniamos las ciberneticas de la residencia por horas. Casi todas eran argentinas. Una colombiana nos acompañaba también y dos japonesas, que por lo visto también son nocturnas como lo somos las argentinas. Hemos pasado muy buenos ratos juntas. Le enseñamos a tomar mate a una Remi, japonesa, que siempre sonreía. Sólo perdió el día de la tsunami. Hay gente que dice que los japoneses no tienen sentimientos, ni lloran. Les puedo asegurar que no es así, Remi y sus colegas eran chicas dulces, cariñosas y encantadoras.



Ahora estoy en Buenos Aires. El avión aterrizó pero mi mente sigue en el aire. Me cuesta volver a la realidad. Por suerte tengo proyectos y ganas de hacer cosas. La verdad que es difícil vivir del arte, pero la vocación lo compensa todo. Amo pintar.



En abril tenemos otro encuentro biónico, Alma lo está organizando. Es un momento maravilloso cuando estamos todos juntos. Pobres, les voy a martillar el procesador con mis cuentos.

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Auriculares

Cómo verán no tengo tiempo de escribir y pido disculpas por no responder los comentarios. Cuando llegue a Buenos Aires me voy a tomar un día para actualizarme con el blog. Les estoy muy agradecida a las locas – y ahora locos – por mantener este sitio vivo. A la persona que va a hacer una exposición en Jadite – ¡Qué casualidad! – le mandaré un mail y contaré mi experiencia. En esta entrada iba a contar cómo fue la entrevista con Medel, pero no la quiero escribir al aire porque se merece un lugar privilegiado. Fue una experiencia fuera de serie y estoy segura que será de gran ayuda para las personas que están indecisas o no tienen información sobre el implante coclear. Pero todos los días me pasan cosas, un día parece una semana y me duelen los pies de tanto caminar.










Ayer fui al museo Guggenheim y me pasó algo digno de contar. Fue una nueva conquista con mi implante coclear.




Cuando compré la entrada al museo me ofrecieron unos auriculares – en español – que explica la historia de los cuadros que recorremos. Al principio lo rechacé, porque soy sorda y no me sirven, le dije. Pero los auriculares eran de esos grandes y tapaba el procesador. ¿Por qué no probar?, pensé. Total vienen incluídos con la entrada. Así que volví y los llevé. Tomé mi control remoto e hice clic en la tecla T de teléfono. Grande fue mi sorpresa cuando empecé a escuchar y distinguir claramente todas las palabras que el audio transmitía. Nunca había podido escuchar con auriculares antes. No tuve que hacer esfuerzo, lo podía entender todo fácilmente. El locutor hablaba con acento español, le reconocía el acento. Con la tecla T encendida no se escuchan los ruídos del ambiente y eso me permitió disfrutar del audio plenamente. Me sentí feliz con la nueva conquista y pude aporovechar mejor la exposición. Aprendí nuevas cosas sobre los cuadros que estaba viendo, ya que varios de ellos no los conocía bien. En ese museo hay muchas pinturas de rusos y alemanes expresionistas y expresionistas abstractos. También habían italianos del estilo futurista, un estilo que duró poco tiempo, algunos franceses y pintores de Europa del Este. Los cuadros que se pueden ver en el Guggenheim fueron pintados entre los años 1910 y una época marcada por muchos cambios. El museo tiene una colección muy interesante.




Hoy fui al MoMa (museo de arte moderno) y me puse nuevamente los auriculares. Sólo se podía escuchar en español en el piso cinco, donde estaban pintores como Picasso, Dalí, Mondrian, Monet, Cezanne, Braque, Marc Ernst, Magritte, Rousseau,Van Gogh, etc. También habían dos cuadros pequeños de Frida Kalho y un pintor americano que no conocía y me gustó mucho. Antes de eso recorrí rápidamente los otros pisos – sin auriculares – donde se veía arte americano pop y contemporáneo. Cuando me quise dar cuenta ya nos estaban echando. No lo pude ver todo, porque es imposible recorrer un museo cómo el MoMa o Metropolitano en una vez. Además, después de dos horas ya no puedo registrar más nada, la mente tiene un límite y llega un momento que se satura. Ya no podía caminar más. Me dolían los pies de tal manera, que necesitaba sentarme a cada rato – hasta en el piso – por el dolor. Se ve que ya no tengo más 20 años.


Cuando estoy en un museo entro en otra dimensión, en un mundo de belleza y emoción. Hay belleza tanto en la alegría como en el dolor. Los sueños son reales y la realidad es un sueño. Me siento feliz y protegida al estar rodeada de arte, donde se puede crear e interpretar sin prejuicios ni censuras. En el MoMa pude aprovechar del audio como lo aproveché en el Guggenheim. El implante me dió una nueva herramienta para la vida.









Todavía tengo cierta dificultad para hablar con gente en la calle y tiendas. Me hablan en un inglés rápido, sin modular, ni mirarme. Pero yo insisto y a veces comprendo, con más o menos facilidad, lo que me han dicho. La verdad que no me importa y menos me importa si al otro le molesta o no tiene paciencia porque yo tengo una necesidad que tengo que hacerme valer, siempre con una sonrisa y un “sorry, I didn´t understand”


Hay una bella frase de Eva Perón que dice: “Donde hay una necesidad nace un derecho”


Nada nos puede parar porque querer es poder

Esto es para Adry!!!

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Hoy es domingo y llueve en Nueva York. Tuve mucha suerte con el tiempo la semana pasada. Hizo frío pero con un sol radiante. La vida se ve más bella con el sol, es por eso que me fui a vivir en un lugar como Brasil. No creo que sea porque sí de que la gente allá tiene una alegría espontánea y natural. Ni creo que sea una casualidad de que hoy me sienta mas melancólica al ver la lluvia caer. Esta ciudad es fascinante y quiero aprovechar cada minuto ya que no sé cuando volveré. Salí a la calle, con una tenue llovizna pero a las pocas cuadras se puso a llover intensamente. Di la media vuelta y volví a la residencia, que es tan calentita. Coloqué en el microondas una de esas comidas listas, que venden en los supermercados y comí tranquilamente. Estaba delicioso. Después volví al cuarto a buscar mi pequeña notebook y aproveché para escribir una nueva entrada en el blog. En estos días no tuve tiempo de sentarme a escribir con tranquilidad y espero no tenerlo la semana que viene tampoco. Todavia voy a estar una semana en Nueva York y tengo tantas cosas para hacer.¡El tiempo es inexorable y quince dias pasan tan rapido!



Yo sé que todos quieren saber como fue la inauguración de la exposición así que acá vengo yo. Les cuento que me equivoqué con la fecha de la inauguración; la exposición empezó el primero de marzo y termina el 15 de marzo pero la inauguración, o sea, Open reception, fue el dos de marzo. No vi ese detalle por el hecho de que no estoy acostumbrada a que la inauguración de una exposición sea un día después a su apertura. Diseñé una invitación con el ilustrator, que subí al blog, facebook y contactos de mi correo electrónico, con la fecha de la inauguración para el primero de marzo en vez del dos. Varias personas me contestaron para decirme que iban a ir. Una de ellas fue mi prima hermana francesa que vive en Paris. No nos hemos visto desde el año 2004 y estaba muy emocionada con el reencuentro. Me cambié, me puse linda para ir a la primera inauguración de mis cuadros en Nueva York. Me sentía ansiosa y emocionada. Me tomé el bus y bajé en la calle 50th como si fuese una new yorkina más. Estaba atrasada de quince minutos pero cuando llegué a la puerta de la galería sólo vi una tenue luz prendida y la dueña sentada en el escritorio, sola. Toqué el timbre, abrió, me miró desconcertada y dijo: The open reception is tomorrow. ¡Oh no! Me sentí una idiota. Me derrumbé en la silla y ella dijo: It doesn’t matter. Pero si, is matter porque van a venir ciertas personas, sobre todo mi prima de Paris,que hace años que no veo. Me dijo que podía esperarla dentro. Por suerte, porque sino la iba a esperar afuera, y hacía frío. En ese momento sentí no tener un móvil conmigo. No sé como hacíamos hace tan poco tiempo atrás, cuando no existían. Me hubiera ayudado pero cómo no lo tenía fui a un cyber cerca y escribí en el facebook – como quién tira una botella al agua – lo que había sucedido.


Nadie llega a una exposición a la hora, y mi prima no es una excepción. La dueña de la galería hablaba por teléfono mientras yo esperaba, sentada enfrente a ella. Creo que hablaba con su marido porque pude distinguir varias palabras de su conversación en inglés y repetía una y otra vez las palabras facebook y cousin. Le estaba contando lo que había pasado. Después de media hora desconectó el teléfono. Me miró y preguntó: Where is the cousin? Le dije que no sabía pero que estaba segura que iba a venir. Si no venía era porque había leído el mensaje en el facebook, pero de todos modos la iba a esperar.¡De repente Sophie llegó! Ella se sorprendió al ver la galería vacía y después me contó que se apenó de mí al ver que no había ido nadie. Le conté lo que había pasado y nos reímos juntas. Estabamos contentas con el reencuentro y nada nos lo iba a arruinar. Nos fuimos a tomar una botella de champagne en la casa de su hija, que vive y estudia en Nueva York.



Al otro día fue la verdadera inauguración. Mi prima no podía venir más y hubo gente que se confundió, al igual que yo, por la invitación que les mandé. La cuestión que vino poca gente. La galería estaba muy bien puesta, los cuadros se lucían y yo me sentía emocionada a pesar de todo. Se me acercaban las personas y me hacían preguntas. No fue fácil, entre el inglés y los ruídos de fondo (todos hablaban al mismo tiempo) no podía distinguir bien las palabras. Pero yo no me dejo vencer fácilmente y no sé cómo, pero respondía y les explicaba lo que significaba cada mandala en inglés. La gente me miraba con atención. Parecían interesados con los significados de mis cuadros. Varias personas se acercaron para felicitarme pero no vendí nada. Bueno, no se vendió ningún cuadro, ya que habían muchos otros cuadros más, somos cinco artistas en la exposición. Fue una pena que no hayan colgado todos los mandalas juntos. Dos de ellos los colgaron en una sala a parte. El dueño me dijo que había que diversificar porque eramos varios los que exponíamos. Los mandalas se lucen al estar juntos, todos del mismo tamaño pero con colores y símbolos distintos. Me hice algunos amigos americanos en la inauguración, el vino me ayudó a relajar y disfrutar del momento a pesar de la confusión que me causaba la mezcla del inglés con los ruídos de fondo intensos. A decir verdad, a las personas no les parecía importar tener que repetirme una y otra vez sus preguntas. Se querían comunicar conmigo y eso me hace pensar que estaban interesados con las obras, conmigo, o con los dos a la vez. A la salida me tomé una cerveza con algunos americanos. Entramos en un bar muy bullicioso cerca de la galería. Era difícil escuchar, habían tantos ruídos allí dentro, y para completar había poca luz. Me quedé conversando con un americano, todo en inglés, y aunque les parezca mentira, la pasamos re bien pero me tuve que ir temprano porque en la residencia donde vivo tengo horario de entrada y sino me quedo afuera. Soy igual que la Cenicienta, pero con una hora adelantada. A las once dejo de brillar.



La exposición sigue vigente hasta el 15 de marzo. Sólo fui una vez a la galería después de la inauguración porque vinieron de Medel (marca de mi implante coclear) a hacer una entrevista y sacarme fotos para la revista que ellos editan y distribuyen por todo el mundo. Con esto la Medel quiere mostrar cómo una persona sorda como yo, puede atravesar las barreras de la incomunicación gracias al implante coclear. En la otra entrada les contaré cómo fue la entrevista, que terminó ayer, porque fue una experiencia maravillosa.



Ahora me queda una semana más en Nueva York. Quiero ir a la galería, conocer a la gente que allí va. Quiero ir al MoMa y otros museos. Quiero ir a otras galerías y mostrar las fotos de mis cuadros para ver si puedo hacer otra exposición en el futuro. Y quiero conocer Nueva York. ¿Lo conseguiré?


Ahora llueve a cantaros. Aburrida del silencio y soledad de la residencia me vine a un café con wi-fi. Todas las mesas están copadas con netbooks y la gente se queda por horas sentados mientras escriben o leen. Cómo yo.

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Como lo prometi, me compre una notebook para escribir los relatos de mi viaje en Nueva York. Van a tener que perdonarme las faltas de acentos y de la letra enie porque el teclado es en ingles.Ya vere si consigo encontrar la forma de cambiar su configuracion. Por ahora no es posible. La compu es pequenia y puedo transportarla con facilidad en la cartera.

El viaje fue impecable, solo tuve un pequenio percance al hacer el check-in, cuando se le ocurrio a un policia que tenia que mostrarle las fotos de los cuadros que estaba llevando. Esas fotos se las habian quedado en las oficinas de la aduana, porque asi es el procedimiento, pero este hombre, y luego se le sumo una mujer, no querian entender que yo habia hecho todo como la ley manda. No hay peor funcionario que el mal informado y con ganas de encontrarle la quinta pata al gato. Me salvo un empleado de la compania aerea, que conocia con profundidad el tema y tenia que cerrar el check-in porque la gente ya estaba embarcando. Finalmente llego el momento tan esperado, pasar por el detector de metales. Mostre mi tarjeta de identificacion de implantada coclear al policia, que por suerte reacciono muy bien.Se levanto y me hizo pasar por una puerta a parte. Del otro lado me esperaba una policia mujer que palpo mi cuerpo. Despues todo marcho sobre ruedas y pude subir al avion, sin antes perder una crema para el rostro y un dentifrico porque no esta permitido cargarlo en el equipaje de mano. La verdad que no entendi el porque de esa prohibicion pero en ese momento lo unico que queria era subir al avion de una buena vez, asi que obedeci sin reclamar ni preguntar.

En el avion no desconecte el implante, no senti necesidad.Cuando usaba audifonos no soportaba el ruido de las turbinas que escuchaba de una manera violenta. No podia distinguir las voces de las personas ni de la azafata al hablar a traves del microfono. No escuchaba nada, solo un zumbido gigantesco que se apoderaba de todo mi cerebro. En ese momento el silencio era mi salvacion y desconectaba el audifono. Pense que iba a ser igual con el implante pero nada de eso sucedio.Apenas escuche las turbinas, eran un ruido de fondo, tan al fondo que apenas lo percibia. Me detuve a escuchar los sonidos que la gente hacia dentro del avion. Podia distinguir los pasos, la valijas, las voces de las personas sin molestias. Eran sonidos suaves y claros.Me detuve a escuchar la voz de la azafata hablando a traves del microfono y le entendi casi todo! Eso no me habia pasado nunca. No lo podia creer! Cuando se puso a hablar en ingles tambien pude distinguir muchas palabras! No se pueden imaginar mi alegria! De repente, mi vecina de asiento me pregunto algo y le entendi todo tambien. Y miren que estaba sentada del lado que no escucho. Yo viraba la cabeza para orientar el implante hacia su voz. Luego llego la hora de la comida y la azafata preguntaba una y otra vez mientras se acercaba a mi asiento: “meat or chiken?”, lo escuchaba bajo pero lo entendia clarito. Como tambien entendi clarito cuando me pregunto lo que queria beber, todo eso en ingles. Estaba tan feliz que me olvide que le tengo miedo al avion. Dormi como un bebe durante todo el trayecto y solo me desperte para tomar el desayuno y aterrizar a este pais que solo conozco a traves de las peliculas y los diarios.

Me tome el shuttle como dijo Rodolfo (gracias Rodolfo) y llegue de lo mas bien a la ciudad. Me dejaron en la puerta de la galeria, donde fui primero para librarme de los cuadros, tan dificiles de transportar. Para eso tuve que esperar en el aeropuerto de las seis de la madrugada hasta el mediodia, hora que la galeria abre sus puertas. Cuando me libere de los cuadros, tome un taxi hasta la residencia. El taxista me hizo unas preguntas en el trayecto que pude contestar sin dificultad, todo eso en ingles.

Estoy fascinada con el viaje y disfruto de cada minuto. He llegado hace cuatro dias, que parecen cuatro meses por todo lo que hago en un dia. No pude escribir antes porque estaba demasiado ocupada descubriendo esta fascinante ciudad. Lo que si, saque muchas fotos, que subi al facebook. En la proxima entrada les contare como fue la exposicion, y la entrevista que medel me ha hecho, todo maravilloso.

Hablo, escucho y aprendo a hablar en ingles, todo eso gracias al implante que me regalo una nueva vida. Me encanta compartirlo con ustedes y brindar esperanzas a quienes lo necesitan.

Rodolfo, y la activacion?

Besos and kisses for everybody!

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Y llegó el día tan esperado: mañana a la noche parto para Nueva York con seis cuadros a cuestas. Viajo en un vuelo directo para tener que trasladarlos lo menos posible. Por suerte conseguí embalarlos bien. La curadora me dió una dirección donde me hicieron una valija a medida para los cuadros. La “valijita” mide 0,80 por 0,80, lo que miden los mandalas. Germán me compró un carrito y amarramos la valija en él para desplazarlos con mayor facilidad. Llevo muy poca ropa, porque quiero estar lo más libre posible. De todos modos la ropa de frío es pesada. Estuve mirando el pronóstico metereológico en Nueva York para los próximos diez días y si no fallan, cuando llegue estará nevando. La temperatura va a oscliar entre 0 y -5 grados durante esos días. Viví 20 años en el trópico así que se pueden imaginar el frío que voy a pasar. Me llevo guantes, botas y sombrero. Ahora les estoy escribiendo con 28 grados, ¡es tan difícil imaginar que dentro de dos días serán -5!.


Es la primera vez que viajaré con el implante coclear. Llevo mi tarjeta de identificación de implantada para que no me hagan pasar por el identificador de metales, ya que el chip se pone a chiflar. Espero que no me desvalijen creyendo que soy una terrorrista. Cuando llegue a Nueva York me voy a comprar una notebook para escribir en el blog y contarles cómo la pasé en los aeropuertos. Tengo miedo de olvidarme algo, soy una persona muy distraída y son tantos los papeles los que tengo que llevar entre pasaje, visa, documentos y trámites de exportación de obras.


En Nueva York me voy a encontrar con Hillary, que trabaja en la Medel de EEUU. Ella se ocupará de la entrevista que me van a hacer. Con ella irá un fotógrafo para sacar fotos en la galería y otros sitios de la ciudad. Medel quiere mostrar con esta entrevista como una persona sin audición puede superar sus limitaciones gracias al implante coclear. Esperamos que esto ayude a quienes lo necesitan.


Me siento feliz y ansiosa a la vez. Tengo que reconocerles que no me gustan los aviones. A decir verdad me encantan los aviones pero les tengo miedo. Espero dormir en el viaje. Me voy a desconectar el implante y no voy a escuchar nada. Esa es la ventaja de ser sordo (alguna tenemos que tener), puedo quedar en el silencio con un mero clic. Siempre la pasaba mal en los aviones, cuando algún pasajero intentaba tener una conversación conmigo. Con el audífono escuchaba unos ruidos horrorosos y la voz era casi incomprensible. Vamos a ver que pasa con el implante, cuando la azafata me pregunte algo. Y sino a usar la lectura labial y hacerme la dormida.


Me voy al país de los no-fumantes aunque vendan sus cigarrillos al resto del mundo. Estoy contenta porque considero que será mucho más fácil volverme a alejar del maldito. Espero volver como ex-fumante a Buenos Aires, ¡y gritarlo a los cuatro vientos!


Les dejo nuevamente el blog a las locas y los locos sordetes… ¡y no sordetes! que por aquí escriben maravillosos comentarios. Espero que Rodolfo nos cuente como fue su activación y poder leerlo en algún bar calentito de Nueva York (¡no lo puedo creer!)


Iré a todos los museos e intentaré disfrutar de este viaje al máximo.


Les mando un beso grande y agradezco por los comentarios cariñosos que recibo de todos ustedes.


¡Porténse bien! jajajajajajaja

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