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Archive for 25 mayo 2010





Hoy, 24 de mayo, cumplí 14 meses sin fumar y me olvidé. Mis compañeros ex-fumantes me lo recordaron. Eso es bueno, demuestra que ya no cuento más los días como si fuese una convicta. De todos modos no quiero cortar mi “diario mensual” así que aquí lo escribo aunque sea cortito. Me siento libre y feliz pero tengo que reconocer que todavía tengo ganas de fumar. No son esas ganas desagradables, el cigarrillo no me saca más el sueño desde hace rato ya. Son recuerdos y nostalgias que me atacan cuando veo a alguién prenderse un pucho o al oler la nicotina fresquita desparramarse por el aire. Es un minuto, o algunos segundos solamente.Pero ahora no me peleo más con esas ganas, las acepto y las dejo pasar. Del mismo modo que llegan se van.



Cuando veo a alguién nervioso para salir a fumar afuera y cuando escucho que alguién está enfermo por causa del cigarro y no lo puede dejar recuerdo todos los motivos que me impulsaron a abandonar ese vicio maldito y me siento afortunada. Me libré de un gran problema.

Yo era una fumadora de dos paquetes de cigarrillos diarios. Salía a la calle a la madrugada si se me habían acabado, la pasaba mal en lugares libres de humo, me quedaba sin aire al subir diez escalones, me despertaba a la mañana con fuego en el pecho, fumaba un paquete entero en una noche de fiesta, prendía un cigarro mientras otro se consumía en el cenicero, le mentía a la gente que quería para fumar escondida… Me había olvidado como vivir sin fumar.


Con todo esto quiero mandar mi mensaje por el ciber espacio para decir que si yo pude cualquiera puede. ¡¡¡ Se puede!!!



Nunca se den por vencidos, nuestras vidas se lo merecen y agradecen.

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Hace un año y medio que me activaron el implante. Hace un año y medio no oía ni mi propia voz, todo era absurdamente frío y silencioso. El silencio tiene consistencia, parece una película fina, transparente y aislante. El silencio aisla. Desde que me activaron hasta ahora conquisté muchos sonidos y no tengo que hacer tanto esfuerzo para mantenerme comunicada. Todos los días tenía que luchar contra esa película aislante. Era una lucha constante para no caer en la soledad que produce el no oir. Durante este año y medio redescubrí muchos sonidos y en este último mes conquisté dos metas titanicas: el teléfono y la música.



Antes de implantarme tenía un sueño: volver a escucharle las voces a la gente y seguir una conversación. El resto lo consideraba un regalo. Nunca pensé que algún día podría volver a hablar por teléfono o escuchar una melodía con precisión. Es un verdadero regalo.


Hacía quince años que no escuchaba una canción entera, sólo sonidos incomprensibles e irritantes a través de un audífono. Lo que más extrañé al quedarme sorda fue la música, porque es irremplazable. Considero la música el arte mayor por excelencia porque toca las emociones sin ningún tipo de filtro cultural o intelectual. La música te hace llorar, reír, emocionar, recordar. Te pone feliz, triste, melancólico, enérgico, violento, dulce, espiritual, sensual, etc y etc. La música es mágica.


Las estadísticas de mi blog me dan un dato insólito. La palabra más buscada para llegar a él es: música. Todos los días es así. Se deben llevar un fiasco al encontrarse en el blog de una sorda y no deben quedarse por mucho tiempo aquí. Esto me demuestra una vez más el efecto de fascinación que produce la música en la gente. Son miles de personas fuera y dentro de la red buscando y escuchando música todos los días y en todo momento. Es una industria millonaria.


Viví muchos años en Brasil, un país donde la gente respira música. Gracias a ellos pude seguir conectada con esta última. Escuchaba a través de los oídos de los otros y de la vibración. El audífono me daba una idea de que iba el ritmo. Mis amigos bailaban alrededor mío y cantaban para que les lea los labios. Me ayudaban a bailar… y bailaba.


¿Como explicar lo que es la música? Esto me recuerda a la película “los hijos del silencio”, cuando la mujer sorda le pide al marido que le transcriba la música que estaba oyendo. Él se contorsionaba intentando escribir en el aire las vibraciones que esta emanaba, en vano. El implante me devolvió la música y me siento FELIZ.


Con el teléfono igual, aunque no me produzca felicidad. Escuchar a quién me habla por teléfono solo me produce alivio. Antes levantaba el tubo cuando estaba sola en casa y no tenía otro remedio. Casi siempre terminaba la conversación que todavía no había empezado con un “soy sorda, vuelva a llamar más tarde”. Tengo un mal recuerdo al depender de los otros para hablar por teléfono. En esos momentos la gente no tiene paciencia. Después llegaron los celulares y la internet, dos herramientas indispensables para los sordos, por lo menos para mí. Soy un as escribiendo mensajitos de texto…jejeje. Sigo sin escuchar las grabaciones y los telefonistas que llaman para ofrecer alguna promoción. Hablan a toda velocidad y no me dan tiempo para decirles que no les entiendo nada, ni les quiero entender.


Empecé a escribir este blog pocos días antes de implantarme. He contado toda mi experiencia desde el día que me activé hasta ahora y no puedo dejar  pasar por alto algo tan relevante como la MÚSICA y el teléfono. Un motivo más para decirles que el implante me cambió la vida.


Acá subo una canción nordestina, pernambucana, de Alceu Valença y Zé Ramalho… ¡porque me encanta! 🙂






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Desde que abrí el taller de pintura no tengo más tiempo para escribir en el blog. Estoy muy contenta con mi nuevo proyecto ya que realicé el sueño de mi vida, tener un espacio propio para pintar. Antes pintaba en mi cuarto. Lo transformaba según las necesidades. De día un taller, de noche un dormitorio. Cuando terminaba de pintar tenía que juntar todos los pomos, guardar el caballete, sacar los papeles de diario que había puesto en el piso, el bastidor, etc. Era muy cansador ya que después de ocho horas de trabajo lo único que quería hacer era tirarme en la cama y no pensar más. Ahora puedo dejar el bastidor encima del caballete y los pomos en la mesa. Me siento millonaria por ese motivo.


Con el taller vinieron alumnas, las primeras de mi vida. A decir verdad ya dí clases de pintura hace 17 años atrás en el colegio francés de Recife. Me hice maestra por una cuestión de necesidad mayor. Ese hecho me abrió las puertas al mundo del arte y empecé a pintar profesionalmente.



En aquel entonces yo trabajaba haciendo y vendiendo artesanías de todo tipo. Mi hija tenía una beca en el colegio francés, que renovaba todos los años. Ese año decidimos no renovarla porque nos ibamos a vivir a Rio de Janeiro. A último momento el proyecto se pinchó y se había acabado el plazo para pedir la beca. No sabía que hacer, no podía pagar el colegio francés porque este era en francos ( ¿o ya eran euros?). La cotización del franco aumentaba todos los días por causa de la hiperinflación que Brasil padecía en aquel entonces. Fui a verlo al director del colegio y le conté mi situación. Me atendió muy bien y dijo algo que nunca voy a olvidar:


“Ningún francés deja de estudiar, ¿Qué sabe hacer usted?”


– “Pintar”


– “Bueno, traigame alguna de sus pinturas para que la vea”.






Estaba cansada de hacer artesanía que al fin de cuentas no deja de ser un trabajo de obrero al repetir una y otra vez lo mismo. Se me ocurrió pintar un cuadro de la playa de Boa Viagem – en Recife – con la intención de reproducirlo en forma de postales y posters para la empresa de turismo de Pernambuco (Empetur). En ese cuadro dibujé y pinté los personajes y las situaciones que se ven en el día a día en forma de historieta. No faltaba nadie: las niñeras con los chicos, los turistas, las prostitutas, el ladrón, el policía, los artesanos, las bellas desfilando por la costa, el bañista, los payadores y los miles de vendedores que te ofrecen desde cangrejos, anana, agua de coco, sandwiches, ostras, artesanías, cervezas, pescado frito, etc y etc. Conozco esa playa de memoria no sólo porque viví como también porque vendí durante años artesanía ahí. Caminaba por la arena y ofrecía mis “artes” a la gente. Conocía a todos los vendedores, algunos de ellos me cambiaba una pulsera por 12 ostras o por cangrejos deliciosos.




Volviendo al cuadro, se lo llevé al director del colegio. Le gustó mucho. Me propuso hacer una exposición en el colegio y me preguntó si podía dar clases de pintura a los chicos de la primaria. Ese colegio era igual a los colegios rurales que hay en el interior de Argentina o Brasil. Sólo había 50 alumnos en total. Toda la primaria estudiaba en una misma sala y con una única maestra. Los de secundaria estudiaban con el director y mandaban sus tareas y examenes por correo a Francia para que se los corrigan allí. En el colegio no había un profesor de arte y yo acepté en el instante. Pagué el colegio de mi hija dando clases de pintura gratis. Fue una experiencia fantástica. Estudiabamos en un jardín lleno de árboles frutales como mangos, goiaba, cocoteros, pitanga, etc. Dos monitos revoloteaban alrededor de la mesa fascinados con los lápices de colores que al primer descuido robaban.



En el colegio hice mi primera exposición. No tenía dinero para ponerle marcos a las acuarelas y las monté con papel de cartón. El cónsul me compró el cuadro de la playa de Boa Viagem y el director de la Alianza Francesa me propuso hacer una exposición allí. Esa fue mi primera exposición formal. A los franceses les gustaba mi pintura y me las sacaron de las manos. Vendí todo. A partir de ahí dejé la artesanía y me dediqué a pintar hasta el día de hoy. Ahora tengo mi taller y lo estoy disfrutando mucho. De todos modos no quiero dejar de escribir en el blog aunque se me haga difícil. Mucha gente entra buscando información sobre el implante coclear y para dejar de fumar. Me gusta ayudar a la gente y espero poder seguir adelante.




Edito y subo esta música de Alceu Valença, de Recife. Esta canción habla de la playa de Boa Viagem. De esta vez pude escucharla gracias a mi implante coclear. ¡Cómo me alegra la vida!


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