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Archive for 31 diciembre 2009

FELIZ AÑO NUEVO

Les deseo a todos un muy feliz año nuevo.  Les deseo todo lo mejor para este año 2010, un año redondo.

A pesar de la crisis, que hizo temblar económicamente al mundo el año 2009 me ha dado muchas cosas. Fue un año de descubrimientos sonoros que me dieron alegría a la vida y sentido a los movimientos. Poco a poco estoy oyendo música,  las voces de la gente cuando me habla, el agua correr, los pájaros cantar, la  lluvia caer, los perros ladrar, el bebé llorar, el viento soplar, etc. Es mi primer año con el implante coclear. Al início los ruídos eran muy extraños y mi cerebro los fue decodificando. Ahora me parece oir natural aunque no lo sea. Tenemos un cerebro sorprendente.

Desde que me hice el implante me puse a escribir en el blog para brindar información, ánimos y consejos a quienes lo necesitan. Varias personas se han comunicado conmigo por ese fin y los resultados han sido muy gratificantes. Conocí gente muy solidaria y generosa en este trayecto, no los puedo nombrar a todos pero me han ayudado a crecer por dentro. Me enseñaron el valor de la vida.

Este año conseguí dejar de fumar, una lucha que he librado durante diez años. Recuperé mi libertad.

Construí un taller, el  primer taller de mi vida y ahora espero poder hacer de él algo interesante.

También perdí un gran amigo de la infancia, juventud y ahora “vejez” de una manera abrupta. Ayer, sus amigos íntimos  nos hemos reunido para despedirlo. Hemos recordado muchos momentos ya que estuvimos juntos en el colegio desde los cinco años hasta los 18 y nos sentimos como hermanos. Marcelo nos hizo reir mucho durante estos dos últimos años, no encontraré nuevamente una persona tan ocurrente como él. Desde donde estés te mando un beso lleno de amor.

Mi tía, que vive en Francia, y veo cada muerte de obispo va a pasar el año nuevo con nosotros y me siento muy feliz.

No me gustan las fiestas, ya lo he dicho, pero estoy vieja para esas cosas así aprovecho para agradecerles a todos los que me acompañan virtualmente en el blog y decirles que los quiero  mucho.

De todos modos no puedo evitar mi lado “Mafalda” (así me llamaban de niña), que tanto amo para dar ese toquecito ácido a estas fiestas que tanto me confunden

Chin, chin con sonido a todos

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Nueve meses sin fumar

El 24 de diciembre cumplí nueve meses sin fumar. Cuando apagué el último cigarro me propuse escribir una entrada todos los 24 en el blog hasta cumplir un año, pero dejé pasar los dos últimos meses. En los foros de ex-fumantes se celebran los cumplemeses y es muy gratificante recibir las felicitaciones de los compañeros. Por un lado es un buen signo que haya dejado pasar mis dos últimos cumplemeses, eso significa que no cuento más los días como antes. De todos modos el cigarro sigue dando vueltas en mi mente. El convencimiento es la única arma que tengo, el resto son ayudas. Pasé más de treinta años fumando, son muchos recuerdos asociados con el pucho. La otra vez estuve con dos ex-fumantes, uno de ellos lo dejó hace 25 años y el otro 20. Les dije que todavía tenía ganas de fumar y ellos me respondieron que a ellos les pasaba lo mismo todavía. Me imagino que deben ser unas ganas muy suaves, una añoranza lejana. Eso me demuestra que nunca se debe bajar la guardia, la nicotina produjo un efecto en mi cerebro que no se lo quitará jamás. Es la primera vez desde que empecé a fumar que paso nueve meses sin tocar un pitillo. Me siento orgullosa de mi misma y me levanta la autoestima. Gané una batalla importante: aprendí a dominar mis deseos e impulsos (por lo menos algunos) al controlar mi deseo de fumar. Esa sensación de libertad es muy agradable, no dependo más del cigarro para ser feliz… o infeliz.

Los grupos de autoayuda fueron mi mayor ayuda, aprendí mucho de los otros y con los otros. Me sentí acompañada, comprendida y comprometida. Dejar de fumar me regaló varios amigos virtuales y reales. Dos de ellas se vinieron de España a conocernos y otro se vino de Uruguay: una emoción y un alegrón indescriptible. Con esto no quiero ofender a nadie, Alenar me ha escrito dos veces que le gusta fumar y que quiere seguir haciéndolo. Yo no quiero ser una evangélica contra el tabaco ni quiero juzgar o los que fuman porque yo he fumado durante más de treinta años. En cada intento pasé por diferentes etapas. La primera fue la desesperación, despues quería decirles a todos que el cigarro era lo peor y los volvía locos con mis sermones y discursos (sermones que me hacía a mí misma). Dejé de tomar café porque me recordaba el cigarro, tampoco podía tomar alcohol y mucho menos ver a mis amigos fumantes hasta sentirme más fuerte. Nada de eso funcionó y siempre recaí. Con ello me dí cuenta que la que deja de fumar soy yo y no el resto del mundo. Es por eso que de esta vez me siento más segura, seguí haciendo la misma vida de siempre. Tomé café, alcohol, vi mis amigos fumantes, compartí mesas, situaciones, problemas, alegrías… todo sin el pucho y eso me fue fortaleciendo por dentro como nunca me había pasado antes por el sólo y único hecho que ahora la que no quiere fumar más soy yo. Mi padre decía una frase bastante grosera pero bastante interesante tambien: “no hay peor que puta convertida” y eso es lo que no quiero ser. Ya fumé mucho, el cigarro me acompañó en todo y en todas. Ahora quiero recuperar mi libertad y por sobre todo mi salud porque la vejez puede ser muy larga y prefiero vivirla con calidad. Yo tengo epoc, no quiero terminar como Sandro.

Así que en este noveno mes parí una nueva Olivia sin humos, volví a nacer y quiero volver a dedicarlo nuevamente a todos los compis que me acompañaron. De esta vez quiero dedicarselo en especial a Nikola, que no sé si me sigue leyendo pero que me acompañó mucho en el foro de ex-fumantes  -el Quitometro- y me ayudó con su peculiar e inteligente forma de ver el abandono al Mr. Piti, como él mismo lo llamaba. Nikola, ya asesiné a Mr. Piti 🙂

Les mando un beso cargado de óxigeno a todos

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Feliz navidad

Tengo que reconocer que no me gusta esta fiesta pero ya entendí que  no hay modo de esquivarla. Si no la festejás te deprimís por ello y si la festejás por lo otro. Porque así estoy yo, dividida en dos y despues la terminé de complicar dividiendola por tres. Tengo mis afectos divididos entre Francia, Argentina y Brasil. Esa es mi familia “disfuncional”, una familia dispersa. En esta fiesta recuerdo a los que están lejos o ya se fueron. Tambien recuerdo a los que no tienen familia o dinero para comprar regalos a sus hijos. Es una fiesta familiar y no todos la tienen y eso me duele.  Además -para completarla-  me deprime ver el consumo material que se genera en nombre de un hombre que nació, vivió y se sacrificó por los pobres. Luchó contra los poderosos, repudiando la hipocresía y guiándonos a un mundo de caridad, espiritualidad y hermandad. Jesús fue el primer y único comunista. Murió por un mundo de amor y se sacrificó por nosotros para salvarnos. Desde entonces el mundo -como dice el tango- “fue y será una porquería ya lo sé” y me pregunto si su muerte sirvió de algo. Nada ha cambiado despues de su muerte, nada hemos aprendido. Es por eso que no me gusta festejar su nacimiento comprando, bebiendo y comiendo exageradamente. Dentro de mi, en algún lugar no tán lejos, soy una idealista sin remedio y veo en esta fiesta una traición a la lucha de este hombre.

Pero vivo en una sociedad que se  festeja la navidad sin remedio a pesar de hoy en dia sea tan diversa en credos y cultos, la navidad sigue imponendose en nuestro calendario occidental y no sé si no lo será tambien en el oriental. Ya estoy vieja para ir contra la corriente y mal que mal tengo una familia rara pero una familia al fin: ha llegado la hora de adaptarme. De todos modos sigue siendo para mí una purga vivir este fiesta obligatoria.

Les deseo una feliz navidad porque no puedo huir de ella. Quiero ser humana y aprovechar esta ocasión ( por momentos muy hipócrita) para unirme a un mismo sentimiento de deseos de paz y amor que de la vuelta al mundo.

Les deseo todo lo mejor, diviertanse, canten, abrazen, coman, beban y sean felices.

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Ese es el título del libro que quiero escribir. Forma parte de mi fantasía porque para escribir un libro no sólo necesito ordenar mis ideas y experiencias como también necesito aprender a manejar ese difícil y apasionante arte. Cuando el silencio invadió mi vida se me abrió una nueva lente y desde esa perspectiva vi cúanta gente deambula por el mundo sin escuchar. Me quedé sorda pero no muda (pobres de algunos) gracias a mi fabulosa memoria auditiva. Esta última me permitió seguir hablando a pesar de no oir mi propia voz y muchas veces parecía que tampoco la oían los demás. Hay verdades que molestan y preferimos no escuchar. El cigarrillo es un fiel ejemplo de ello. Un fumador sabe todos los males que el cigarrillo produce a su salud pero no quiere escucharlo porque sino tendrá que reconocer su adicción y hacer un esfuerzo para liberarse de la esclavitud que decora con la ilusión de sentir  placer. Para ello deberá enfrentar todos los miedos y frustraciones que guarda atrás de la cortina de humo. Es una obra difícil y ardua de lograr, lo digo por experiencia propia.  Nadie – en su sano juicio- seguiría fumando al saber que lo que se está enchufando es un veneno mortal. Miles de millones de personas siguen fumando a pesar de ello. ¿Por qué? ¿Porque les gusta? No: porque no escuchan, porque es molesto hacerse frente a ciertas verdades.

Sólo escuchamos lo que queremos, nos gusta que nos digan que somos maravillosos y que todo está genial. Si alguién menciona algún defecto que tenemos nos ofendemos instantáneamente. Es una arma estratégica para no escuchar, el enojo es un enorme tapón de cera. ¿Por qué nos molesta tanto reconocer nuestros defectos?  Vivimos en un mundo imperfecto y por lo tanto somos seres imperfectos, con defectos y cualidades. No existe el uno sin el otro como tampoco existe la luz sin la sombra, o la alegría sin la tristeza. No creo que podamos cambiar nuestros defectos pero sí creo en que tenemos la posibilidad de aprender y superarnos a través de ellos. Nuestros defectos nos dan la oportunidad de crecer… si los escuchamos. Esta sordera que padecemos no es física, es del ego que sólo oye lo que le gusta. Jean-Leloup dice: Pegale una cachetada a un hombre orgulloso y se enferma, pegásela a un hombre humilde (que se acepta como es) y te pregunta que te pasa. Porque envejecer es obligatorio y madurar es opcional.

Cuando dejé de oir con mi audífono busqué desesperadamente un diagnóstico. En ese tortuoso camino encontré varios médicos orgullosos que me recetaban cortisona y despachaban de su consultorio sin escucharme. Quería gritar pero sabía que no serviría de nada porque el problema no era el vólumen de mi voz y sí la falta de interés y tiempo para escuchar mi historia y descubrir lo que me había pasado (hay pocos Houses en la vida real). En vez de eso me recetaban cortisona, el remedio milagroso que por un lado te alivia y por el otro te destruye con los efectos colaterales. El doctor Santiago Arauz fue el único médico que me escuchó y registró como ser humano durante esa búsqueda; fue un oasis en el medio del desierto. Me sentí muy sola y abandonada a la buena voluntad y eficiencia de algún iluminado en ese entonces, y esa persona fue este médico que finalmente me hizo el implante coclear. Muchas veces me pregunto (soy preguntona) cómo y cuándo un médico -que estudió durante años y juró una declaración tan emocionante al recibirse- olvida su vocación. Los veo tan aburridos y desganados cuando atienden y eso me asusta. Dejé de fumar y cuido mi salud porque no quiero caer en las manos de los médicos. Al buscar el diagnóstico entré en una pesadilla que sólo Kafka supo describir: una pesadilla kafkiana.

Se dice que Dios da pan al que no tiene dientes y yo digo que Dios da oidos al que no quiere oir. Por momentos me pregunto si la vida es irónica o simplemente se trata de una ley de compensación. Por un lado te da y por otro lado te quita. Hace años atrás conocí una cuarentona muy bella que me dijo: Si tuviese el cuerpo de mis veinte años con la cabeza de mis cuarenta, haría desastres. Puede ser que por eso no lo podemos tener todo. Cuanto más vueltas le doy al asunto siempre llego a la conclusión que se debe tratar de un aprendizaje, que la vida sólo tiene un sentido así. Todo parece tan injusto a los ojos humanos, la vida se me presenta como un enorme absurdo imposible de resolver y ahí me encuentro de nuevo con la cachetada del ego y el mensaje de humildad. Se debe aceptar -no se debe aceptar pasivamente, claro está- pero si no aceptás, te jodés. Mi vida mejoró notablemente el dia que acepté mi deficiencia; antes de eso vivía un tormento. Todo se facilitó cuando pude decirle a la gente: Disculpe, soy sorda, ¿puede repetirme? Ahora entro periodicamente en los blogs de otros implantados y siento un alivio enorme al encontrarme con gente que me entiende porque pasa por lo mismo que yo. Mi hija -que es una niña- dice que no la escucho porque no quiero, porque no me interesa, porque no presto atención y eso me enciende por dentro. Tambien me dice que aprovecho mi sordera para hacerme la víctima. Lo encuentro tan injusto pero me tengo que adaptar  y  es una lección de humildad para mí; aceptar que no te escuchen y además te digan que no escuchás porque no querés. La paciencia es otro factor determinante para mi crecimiento, tengo que aprender a cederle el paso a la ignorancia. La sordera es una deficiencia invisible, los “normales” no la registran y no se imaginan que lo que pasó fue porque no oiste. También lo conocí a Miguel Nonay a través de la internet, él nos cuenta como son sus viajes en una silla de ruedas. Cuando lo leo me doy cuenta que yo soy otra ignorante al no ver los miles de obstáculos que se le presentan a una persona en esa situación. La vida se ve realmente injusta por momentos y sólo la puedo disfrutar cuando no la quiero entender. Hay que vivir con lo que uno tiene y eso es lo que nos enseña Miguel, a vivir a pesar de… y gracias a… Hay gente que tiene todos los sentidos y no aprovecha nada porque la respuesta se encuentra en un lugar más profundo, donde se aloja nuestra alma. Mientras escribo esto me siento una tonta pero, pensandolo bien, tengo este blog para esto, para liberarme de las broncas reprimidas, para entender lo inentendible y gritar en el ciberespacio que soy sorda y nadie me escucha.

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Desde que terminé de construir mi taller de pintura se me está haciendo cada vez más difícil escribir y participar en los blogs que me interesan. Me cuesta administrar mis tiempos, el día pasa demasiado rápido. Tengo una gran admiración por Pepe Lozano (y otros más) que escribe todos los días una entrada en su blog y sigue los cientos de comentarios que recibe periódicamente. Lo que me parece más increíble aún es que además tenga tiempo para trabajar y tener una vida en el susodicho “mundo real”.

Cuando me entró agua en la trompa del oído y dejé de oír algún sonido desde mi audífono, me sumergí en la internet de los pies a la cabeza. Gracias a ello pude mantenerme comunicada, fue mi salvación. Al tener epoc y no poder participar de un grupo de autoayuda en tiempo real lo busqué en el mundo virtual. Conocí un foro de ex-fumantes impresionante donde me harté de tanto escribir. Fue una catarsis. Me pregunto cómo hubiera vivido esta sordera completa sin una computadora (hace ocho años atrás) El correo electrónico me sirvió y me sirve aún, entre otras cosas, de teléfono. Una de las peores cosas que me pasó en esa época fue depender de los otros para atender el teléfono. Mi hija Maru tuvo que ser mi telefonista. Ella es una niña muy impaciente y no tenía “tiempo” para escuchar, traducir, responder o lo que sea necesario para mi comunicación. Cortaba el teléfono antes de yo poder pensar en una respuesta o pregunta, lo que me ocasionaba desentendimientos a veces importantes. La sordera es una deficiencia invisible y eso hace que los normoyentes no entiendan que uno no es sordo porque no quiere oir, sino porque no puede.

La internet fue mi refugio y mi cable decomunicación. En ese entonces escribí tanto en el foro de exfumantes que pensé hacer un libro. Creí que lo mío era la escritura en vez de la pintura pero ahora me dí cuenta de lo difícil que es manejar ese arte.

Después que me hice el implante empecé a vivir cada vez más en el mundo de los sonidos y a entrar cada vez menos en el mundo virtual. La internet me lleva mucho tiempo. Hablo con amigos de varios lugares del planeta a través del messenger, me paseo por los blogs de algunos de ellos, participo en dos foros de ex-fumantes, recibo y mando mails y aunque me niegue a usar el facebook siempre recibo mensajes, fotos o comentarios de mis excompañeros del colegio y otras personas que me han buscado y agregado por ese medio.

Ahora construí un taller. Es la primera vez en mi vida que tengo un espacio exclusivamente para este fin. Fueron seis meses de construcción y estoy disfrutando de cada rincón y de cada detalle. No instalé una computadora ni una televisión, sólo un equipo de música que poco a poco me animo a prender. Por ahora reconozco los discos de jazz que heredé de mi padre y no quise tirar a pesar de haberlos dejado de oir por años. En algún rincón de mi alma guardé la esperanza de que un día podría volver a disfrutar de la música. Hace quince años atrás pintaba todos los días escuchando música sin parar. A decir verdad fui una obrera de la pintura porque mi bolsillo dependía de ello. Trabajé haciendo todo tipo de artesanías. Pinté frascos, cuero, madera, remeras, pareos, blusas, pantalones, murales, mapas, estampillas, puertas, latas, y además cuadros. Porque no sólo de exposiciones vive el pintor -por lo menos así lo fue para mí- pero siempre viví de una manera u otra de la pintura.

La pintura decorativa nos da una opción de ganar dinerocon el arte porque, además de belleza, también tiene utilidad. Estudié arquitectura durante tres años y me arrepiento por no haber continuado porque esa es mi profesión frustrada. En los espacios veo oportunidades, me apasiona. La buena distribución de los espacios brinda calidad de vida a la gente y la belleza también. Es por eso que la arquitectura y el arte se encuentran constantemente. La belleza es tan necesaria como lo funcional porque no sólo de pan vive el hombre. La belleza hace bien al alma y por consecuente a la salud.

Ahora estoy pintando mi taller mientras oigo música (a mi manera). Mi hija Marulinha se pasea por él, le da de comer al canario, cambia la música por una brasileña y se aprovecha de mi concentración para sacarme unas fotos con su nueva cámara.

Me encanta perderme entre las pinceladas de colores. Me encuentro con el verdadero silencio, un silencio pleno, desde donde puedo oír mi alma. Al igual que la meditación puedo viajar a los lugares mágicos de mi imaginación.

De todos modos no quiero perder mi blog, ni quiero perder a los amigos que me he hecho en la internet. Mi meta consiste en escribir por lo menos una vez por semana y mantenerme en contacto con este mundo virtual que tanto me ayudó a superar uno de los peores momentos de mi vida, cuando el silencio me invadió por completo.

Ver más pinturas decorativas:

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